Aunque mi intención era ponerme al día y obtener mi nuevo documento, no lo logré, eso de acudir ante una instancia del gobierno aún sigue siendo un desafío para el ciudadano común. Quizá porque el cerebro de esa gente operativa no les da mucho, por más que les dije que yo era yo, no me creyeron, a lo mejor el que fue allí no era yo y el que no se dio cuenta de eso fui yo, pero aunque uno esté seguro que es uno, si no puedes comprobarlo con un documento "oficial", quién sabe si realmente uno sea uno, porque quizá uno sea otro, en otras palabras, sin un documento que te acredite que tú eres tú, nadie te cree, como si el documento tuviera vida propia, sentí que me robaron mi yo y el secuestrador de mí fue un documento.
Mucho cerebro el que tenemos pero seguimos siendo irracionales, ¿entonces? ¿para qué tantas neuronas?, muchísima gente sería funcional con una sola neurona, sobre todo para trabajar en el gobierno, qué desperdicio.... Me imaginé a los documentos haciendo fila para hacer algún trámite, ellos no tiene que demostrar que son ellos, no tienen problema para identificarse, fueron paridos por la institución, entonces existen, aunque no piensen por sí mismos, no necesitan comprobar que son ellos.
En este mundo de confusión y de pensamientos nulificados en donde hasta los inocentes perros ya necesitan psicólogos, aunque quizá ellos no se pregunten quienes son, igual se les requerirá una identificación, no sea que los confundamos o nos confundan, a pesar de que no transpiremos por la lengua.
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