“El matrimonio es la principal causa de divorcio”.Groucho Marx
Todo fue conseguir su segundo y nuevo empleo, después de egresar de la universidad, lo que hizo cambiar radicalmente la perspectiva que tenía la mamá de su novia respecto a él. Y es que pasar de ser un empleado con un ingreso mínimo, que tomaba el autobús para ir a su trabajo -por no tener auto propio- para luego llegar a casa de la prometida en el nuevo automóvil -directo de la agencia y del año- asignado por la nueva y renombrada compañía en la que ingresó, era una diferencia de buen augurio -aparte del substancial incremento de sueldo-; el chico tenía futuro, además de su simpatía natural y contar con una sesera medianamente inteligente, el nuevo objeto con el nuevo empleo, parecía hacerlo más atractivo, como yerno, diríamos. Y sí que lo hizo, las nuevas formas en que era tratado eran evidentes, ahora había cierta deferencia y atenciones más acusadas que espontáneamente aparecieron, así, como de la nada, bueno, no enteramente de la nada, estaba el nuevo auto y la imagen que éste daba. El muchacho seguía siendo el mismo, el cambio era aparente y definitivamente material, sin embargo, ese tipo de cambios son quizá los que la gente ve con mayor facilidad, error, luego no digan que alguien los engaña.
Es comprensible, las mamás (o papás) quieren lo mejor para sus hijas, un buen partido, pero ¿qué es un buen partido? Depende mucho de lo que cada quien piense, de las cargas que las mamás traigan en sus historias, de esas ideas enquistadas en su fuero interno, en suma, de cómo perciben el tema de acuerdo a cómo las educaron y por supuesto, de cómo les ha ido en la feria a cada quien. Porque hay qué ver, a los miembros de la especie humana en general -contando a las mamás, claro- se les olvida lo que pensaban y hacían en edades tempranas y luego en su juventud y posterior madurez, ahora que son “adultos” hay algo que les impide recordar -como un oportuno borrado de bits en ciertos sectores de sus pistas mentales- que tuvieron los mismos sentimientos, las mismas dudas, temores, desafíos, rebeldías y preguntas que ahora sus hijos o hijas o sobrinas o lo que esté cercano y en esas edades, a su vez, viven. ¿Qué hace que los humanos olviden y por añadidura, separen su vida en diferentes cajones? ¡Mira cómo te vistes, pareces un adolescente, supéralo! -como si fuera un crimen o una cosa nefasta- ¡Eres un viejo raboverde! ¡ya no estás en edad de andar buscando amoríos! ¿y si el tipo -o tipa- no daña a un tercero? ¡qué!; los que lo dicen y señalan arden en deseos de andar en esas, pero no, ellos son “maduros”, lo cierto que también bastante hipócritas. ¿Cuándo madurarás? Eso de la madurez es aplicado en estos casos como un enorme prejuicio, porque ¿quién es capaz de definir claramente que significa ser maduro? ¿es lo que dicen los psicólogos, lo que dice mi padre, lo que dice mi madre, lo que dice mi maestro o alguien más? ¿Existe la madurez absoluta? Por si no lo han notado, en la naturaleza los frutos maduran, se marchitan y luego se pudren ¿será la podredumbre el final perseguido? No creo que a nadie le guste que le llamen podrido: ¡mira a ese, es lo máximo! es un tipo bien maduro, madurísimo, tan maduro que está podrido, genial. Son esas mismas separaciones, bastante subjetivas y generalizadas, las que obstaculizan la comprensión de los “adultos” hacia las generaciones que empujan por detrás y entonces se crean profundas divisiones, luego el porqué los problemas en no saber “llegarles” a esos inmaduros, digo, a los que cronológicamente tienen menos experiencia.
Señoras y señores humanos, no se confundan, permitan a sus hijas (o hijos) que creen sus propias experiencias, si no es así ¿de qué otra forma van a aprender? Acuérdense de ustedes mismos en esas situaciones, lo que hicieron por su educación ya quedó asentado en esas imberbes molleras, lo que siga no cambiará mucho su conducta, quizá puedan controlar o inclusive coartar su libre expresión, pero entonces, tarde o temprano se manifestarán las rencillas que quedaron ocultas (o a vistas ciertas) y la cosa se pondrá color caramelo y aún más obscura. En mis andanzas terráqueas he observado de todo, no hay nada que aminore más lo que un humano ve que el vestido y el maquillaje, y estos pueden tomar una cantidad de formas muy variadas, iniciando con una cuenta abultada en el banco, por ejemplo. No importa cómo fue que el galán se hizo de riquezas, el caso es que es rico y eso es lo que importa, puede ser un perfecto gañan pero viene de una familia “respetable” -y de mucho dinero-, no interesa que esa familia tenga un pasado infame, que haya mentido, robado, engañado y hecho lo que haya sido por obtener, como cualquier político lo hace, esa interesante fortuna, ¿y qué si traicionó, violó, mancilló, dañó, mató o mandó matar -que para el caso es lo mismo- a contrincantes por la misma zanahoria, qué tiene de malo? Tiene dinero, es rico y pudiente, mi hija será feliz ¿que si de vez en cuando tienen problemillas? a todas las parejas les pasa ¿no?, total hay dinero para los mejores hospitales, diligentes y discretos, todo en el mismo lugar, las cirugías plásticas para resaltar atributos o para componer rostros golpeados, todo queda en casa, los asuntos arreglados, no problema. Eso sí, mi hija es importante y tiene lo que desea, una familia hermosa, una casa impresionante, vacaciones en la parte del mundo que elija, ropa magnífica de los mejores diseñadores, pertenece a las más alta sociedad, es feliz, enteramente feliz y dichosa. ¿Seguro? cualquiera diría (bueno, no cualquiera, alguien que se le mueva el hamster en el cerebro) que quienes piensen así han sido extraídos de un psiquiátrico sin haber tenido ningún avance, una buena parte de las sociedades humanas (¿un 98%? ¿me estaré quedando corto?) están claramente desquiciadas, lo malo, que no están conscientes de esa locura y creación mental desastrosa y fatal.
Nadie se imagina a su abuelita “haciendo el amor” -copulando o teniendo sexo- ¿Cómo, mi abue en esas cosas? no, ella es decente ¡¿qué te pasa?! Lo cierto es que alguna vez tuvo que hacerlo, es por eso que los humanos están en este mundo, no hay otra manera -natural y biológicamente- y ahora, bueno pues, es que esta muy “madura” y eso ya no es para ella, sería inmaduro. El abuelo, la abuela, la mamá, el papá y todos los del género humano, llegaron así y el sexo no sólo es para engendrar ¿alguien se ha dado cuenta?. Pero a pesar de Freud y de muchos otros con diferentes enfoques que se han adentrado en estas cuestiones y nos han dado cierta luz, persiste en el fondo cierta tendencia en ver la relación sexual de manera, digamos, sucia o pecaminosa, más si eres viejo. Si no, ¿por qué se insiste en que las vírgenes -en ciertas religiones- deban de ser, precisamente eso, inmaculadas? ¿es el sexo sucio inclusive para el fin reproductivo? ¿Cómo es posible que la imagen de una virgen sea: virgen siempre virgen -entendiéndose como nunca penetrada (vaginalmente) por miembro viril ninguno u otro artefacto, manteniendo su himen incólume-? ¿Cómo la inoculó Dios? y lo que queda sin descifrar, ¿cómo nació el hijo de Dios manteniendo el canal de parto de su madre intacto y por lo tanto, el himen virginal igual? ¿por cesárea? Si el hijo de Dios se hizo hombre, como cuentan, ¿qué de malo hay que hubiese sido concebido y nacido naturalmente como cualquier ser humano? Este cuento, con los cánones y dogmas involucrados, ha dañado y enturbiado aún más la naturaleza sexual del género al completo, esa es la verdadera malicia, la que trata de parecer como malo lo que es simplemente natural, pero este asunto del himen inmaculado es sólo uno de los cientos de prejuicios o creencias, quizá de los más arraigados, con los que esta especie cuenta, sin meternos en el llamado pecado original, la culpa eterna de la desobediencia humana infringida por ellos mismos, el masoquismo existe como régimen existencial autoimpuesto, en eso no hay duda, lo increíble y por demás dañino es que se lo crean.
Todos los humanos son iguales, no, no es cierto, todos los humanos son diferentes pero semejantes, suena mejor y es más certero. No entiendo porqué si todos los hombres son diferentes quieran parecer iguales. Es comprensible que haya arquetipos, en mi especie existe esto, pero de ahí a que pretendamos seguir vehementemente a alguno, como hacen los de la especie humana, nada que ver. Es lógico, esta especie aún está en su infancia, locos por el poder y el dinero, perdidos en sus creaciones mentales enfermas, aún les falta un largo trecho, por mi parte, seguiré observando que también me he encontrado con sorpresas muy alentadoras y algunas veces, increíbles.
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