Hace unos días platicaba con Kadok, lo encontraba algo cabizbajo y pensativo, en un estado que rayaba en el desencanto:
-¿Qué pasa Kadok?
-¿Eh? No, nada, no pasa nada.
-Vamos Kadok, te conozco, no te has ido de viaje últimamente, a esos trayectos en el tiempo que tanto disfrutas, no has despotricado contra lo tonto que a veces resultan las acciones de los humanos, ni siquiera has escrito tus reportes regulares a tu gente y tampoco has probado platillos exóticos que tanto te gustan de los lugares de la Tierra; andabas en los asuntos del Brujo de la Lengua de Luz, con NewFriend y Koalalinde, es más, no has cogido un sólo libro nuevo de tu base de datos, seguro algo te pasa, estás como distraído, ausente. ¿Me vas a decir qué te pasa?
-Bueno, en cierta forma tienes razón, hay algo que me tiene confundido, entre más conozco a los humanos menos los entiendo, tienen un aparato maravilloso encima de sus hombros y sin embargo, no lo usan, sólo parcialmente, no lo entiendo. Mi misión en este lado del universo pierde su sentido, no sé qué hacer o qué pensar de todo esto.
-Ah, es eso, Kadok
-Pues sí, es eso.
-Tú no eres responsable de lo que los humanos hagan o dejen de hacer, recuerda que estás para observarlos, sólo eso.
-Tienes razón fonbòs, esa es mi misión principal, pero no quiere decir que no pueda hacer nada.
-Espera, espera, sí que lo haces, tratas de abrirles los ojos y de que aprendan que hay otras maneras, fuera del pensamiento tradicional, que los hagan mejores y se desarrollen.
-Sí, lo sé, pero hay tan pocos que puedan entenderlo ¿por qué teniendo toda esa capacidad latente permiten que se los maneje y se los lleve por sendas de locura y de sinsentido?
-Bueno, lo que puedo decir es que cada quien es responsable de sí mismo y si deciden irse por un camino o por otro, es su decisión.
-Lo entiendo pero ¿por qué llevarse de encuentro a los que no lo quieren así?
-Porque la mayoría actúa desde el miedo y no quieren perder lo que tienen, no quieren dejar ir sus creencias, por muy irracionales que éstas sean.
-¿Me dices que prefieren vivir en la ignorancia, prefieren no saber?
-Sí Kadok, es así, los humanos prefieren vivir en las creaciones de su mente, algunos lo hacen en completa y verdadera ignorancia, otros lo saben en lo profundo de su interior y sin embargo, niegan la verdad y la razón, se aferran a su ego. Hay otros más, aquellos que viven en congruencia, que son las luces que en ocasiones nos enfrentan con la verdad y nos sacuden de nuestros apoltronados sofás.
-Sí, es cierto, a esos últimos que mencionas los marginan, los atacan, los decapitan, los exilian, una vez que se han ido, a veces a tan sólo unos pocos años de su muerte, resulta que son encumbrados y son los grandes hombres, se publica su pensamiento a través de sus escritos, se ponen calles con su nombre, son personajes nacionales, universales, no tiene ningún sentido.
-No lo hacen sólo con los grandes humanos que nos han precedido o que existen hoy en día, Kadok, ahora basta con que seas un personaje público, con que seas famoso, así seas un humano degradado y de muy baja frecuencia o creación de lo medios o creación de un gobierno, ahí están los héroes nacionales, en los libros o estatuas, ahí están los personajes ficticios en las revistas, en los diarios, en la televisión, en internet, es un mundo de esclavos, de hombres bien portados pero falsos, un mundo de “photoshop”. ¿sí lo ves?
-Pues sí, lo veo, pero no me quiero conformar, quiero pensar que hay esperanza y que la probabilidad de que lleguen a estados, como los de mi gente, sea posible. ¿Lo harán? ¿seguirán destruyéndose a sí mismos y a su entorno? ¿hay esperanza de una real evolución?
-Yo creo que nos falta mucho para eso, lo que hay es incertidumbre, no tenemos una respuesta definitiva, nadie lo sabe, mientras tenemos que hacer lo mejor que podamos, cada uno de nosotros. Tú haces tu parte, yo la mía y de esa forma, cada quien contribuye, los que quieran, claro.
-Tienes razón, no puedo hacer el trabajo de todos, pero sí el mío. Tomaré una ducha para espabilarme, me parece que iré a un sitio en el que nunca he estado, cuando aun no había hombres por aquí, por lo tanto, ni dioses.
-¡Eso suena fantástico! es ciertamente lejano ese lugar, ya me contarás a tu vuelta, me quiero enterar de todo.
-Te veo
-Te veo, Kadok.
Y así, Kadok salió de su ensimismamiento y renovó sus motivos, al menos estará ocupado y absorto en nuevas misiones de aprendizaje, pero ¿qué dijo al final acerca de que no había hombres y por lo tanto, tampoco dioses? ¡Ah pillo! este alienígena aprende rápido. Para no ser un humano como nosotros, ya nos comprende bastante bien. Lo menciono porque el concepto de dioses o dios no lo había entendido del todo, es algo que me tomó un buen esfuerzo hacérselo comprender pero ahora veo que ya lo tiene entendido; mientras el hombre no exista, no existe dios, ¿qué caso tendría que existiera dios si nadie lo sabe? ¿cómo sabría un hombre que no sabe que es un hombre y por lo tanto, que no existe como entidad, que dios está ahí? Sin la consciencia de uno mismo, en este caso de la razón, el mundo, el universo y todo lo que le rodea, no tiene sentido, no existe, por lo tanto, todo lo que conocemos antes de ser conscientes, es la nada y en la nada no existe cosa alguna, los dioses o dios existen porque el hombre es, se sabe, está consciente de que es, por lo tanto, dios es una creación del hombre, dios, el concepto, es nuestra mente y nuestra mente es dios, estamos integrados desde el momento en el que tenemos consciencia y nos lo enseñan, cuando la perdemos y morimos, morimos ambos, regresamos a la nada, a la integridad.
A Kadok no le fue fácil masticar esta información, como ser muy adelantado de los que procede, y a pesar de ello, la información que ellos tienen es muy diferente; no están sujetos a nuestro espacio-tiempo, sus valores culturales y forma de vida, están a años luz respecto a los nuestros actuales. Kadok tuvo que hurgar en antiquísimos archivos de su colonia hasta que al fin, encontró, en su propia lengua (esos garabatos), la información que precisaba. Se dio cuenta que lo que yo le explicaba no era muy alejado de lo que encontró en sus viejos archivos, esto lo supe porque fue todo lo que me dijo, lo que él sabe pues él lo sabe, me dijo además que no quería alterar el desarrollo natural de una especie y ahí quedó el asunto, para mi pesar, odié ser un humano no evolucionado en esa ocasión.
Más tarde, paseaba por la hilera de árboles que delinean, a ambos lados, el camino que lleva hacia el valle y luego al pueblo, no intentaba llegar hasta allá sino sólo tomar un poco de aire fresco y despejarme un poco. Venía pensando en Wilfred, en esas conversaciones con Ryan, éste último, el único humano que ve a Wilfred como un humano disfrazado de perro (con quien conversa y tiene todo tipo de aventuras) y no como todos los demás lo ven en realidad, como el perro que es, ¿y si los perros hablaran y tuvieran razonamiento? Bueno, he conocido a perros que demuestran una inteligencia superior a muchos humanos ¿no es injusto?, espero que esos perros ni siquiera lo piensen, es triste. Estos y otros pensamientos invadían mi cerebro cuando de pronto, escuché unos ruidos extraños provenientes de un arbusto al lado de uno de los grandes árboles a la vera del camino.
-¡Ggrrrr! ¡auuff! ¡ggrrrr! ¡ggrrr! ¡auuff!
Me acerqué con sigilo para ver lo que ocurría, creía saber de quién se trataba, aunque no estaba totalmente seguro. Aparté rápidamente uno de los ramales y efectivamente, era quien pensaba.
-¿Qué haces aquí Koalalinde? ¿qué pasa? ¿por qué estás enojado? ¿es que te has peleado con alguien? ¿qué haces acá abajo lejos de tus eucaliptos?
-¡Ggrrr! ¡ggrrr! ¡El zopenco del Brujo de la lengua de luz me llamó estúpido! Me dijo que me llevaría ¡¿cómo se atreve?!
-Cálmate Koalalinde, tómalo por la libre, relax, ya sabes cómo se las gasta ese Brujo, no te lo tomes personal.
-¡¿Cómo no?! ¡si me lo dijo en mi cara, casi escupiéndome, es un cretino!
-Por eso, eso es precisamente lo que quiere ¿lo sabe ya NewFriend?
-No
-Bueno, sugiero que te tranquilices y no le sigas el juego al Brujo, no le hagas caso, es más, el Brujo no te puede llevar a ningún lado, se metería en serios problemas con NewFriend y hasta puede ser que lo expulsen, él sería ahora uno de los estúpidos que con tanto gusto se lleva a cada rato. ¿Te das cuenta que sólo quiere fastidiarte?
-Creo que tienes razón, es que el Brujo es malo y cuando habla, tira veneno, también me dijo que yo no pensaba y que no podía ser que además un “marsupio” inferior como yo, hablara.
-Pero Koalalinde, todo mundo sensato sabe que los koalas hablan y son muy inteligentes, sólo un retrasado ignoraría este hecho.
-¿De verdad fonbòs? ¿tú crees eso?
-Claro, hay un perro que hasta tiene un programa de televisión, Wilfred ¿lo has visto? sale con Frodo; hay una rana que es una estrella internacional, sale en facebook todo el tiempo con los más diversos “memes” , todos sabemos que los koalas son más listos ¡vamos!
-¿Entonces, yo pienso?, Hablo, porque me estoy escuchando a mi mismo, pero ¿sé pensar?
-Koalalinde, déjate de cosas, por supuesto que sabes pensar, de no ser así, ¿cómo hablarías?
-¿Sí, verdad?
-¿Ya lo ves? ahora ¡ala! vete a tu eucalipto, debes de estar muerto de hambre, piensa en cómo le puedes ayudar a NewFriend en sus obligaciones, trabajo, tiene de sobra.
-Cierto, gracias fonbòs.
-De nada Koalalinde, hasta luego.
¡Pero que pelmazo ese Brujo de la lengua de luz! Aprovechándose de una alma tierna como la de Koalalinde, bueno, esto ha sido una lección, pasa todo el tiempo. Y sí, Koalalinde sabe pensar, tiene la disposición y estos incidentes, seguro le serán de utilidad. Un momento ¿cómo sé que realmente Koalalinde sabe pensar? ¿porque puede hablar? Conozco a tantos hombres que saben hablar, bueno, lo hacen a un nivel bastante primitivo, pero ¿de verdad piensan? ¿qué es entonces pensar? ¿dónde se aprende?
Por suerte, me encontré unos apuntes de Kadok que reforzaron mis ideas al respecto, algo así titulado: “Cómo algunos humanos Piensan sobre Pensar-. Pensar es un proceso del cerebro, tiene que ver con la memoria, sin ella, el cerebro estaría perdido ¿cómo pensaríamos si no tenemos elementos para pensar? entonces, pensar es una acción de evocación, de sacar archivos que están en la memoria y mirarlos, olerlos, sentirlos, traerlos al ahora. La capacidad del pensar necesita de la acción, requiere hacer algo con la extracción de los recuerdos almacenados, si no es así, el resultado del pensamiento no tiene valor, sería simplemente traer esa información a una pantalla que nadie vería, por lo que no hay utilidad. Cuando hablamos nuestra lengua nativa, la acción del pensar es como automática, no necesitamos pensar lo que queremos decir, la lengua fluye, hasta cierto punto, ya que hablamos como lo aprendimos (espontáneamente) y en este “como lo aprendimos”, estriba la riqueza o la pobreza de nuestro lenguaje, si nuestro lenguaje es pobre y queremos mejorarlo, es necesario utilizar el pensar y hacernos con las herramientas que nos ayuden, pero esto es algo que hacemos conscientemente, con premeditación, ya no de la manera en que fuimos adquiriendo nuestra lenguaje, como haya sido. Pero he aquí un círculo vicioso, ¿cómo pensamos? pensamos con nuestro idioma, pensamos con el lenguaje, también lo hacemos con imágenes y en cierto grado, a veces intuitivamente, pero el torrente principal del pensamiento es hecho precisamente con el lenguaje que hemos adquirido; si este lenguaje, que nos sirve para expresar y comunicar nuestras necesidades, explicarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno (así fabricamos nuestro mundo propio) no ha sido suficientemente rico y más bien ha sido pobre y extremadamente básico ¿de qué forma, desde esta base primaria de la lengua que manejamos, tendremos la capacidad de generar un pensamiento nuevo que nos indique que necesitamos mejorar nuestro lenguaje, ampliarlo, para tener la capacidad de comprender mejor o sólo comprender, a nosotros mismos y a los demás?
Pensar no es sólo ser inteligente, inteligente no es “saber más”, tampoco tener ciertas habilidades numéricas o capacidades como la astucia y “pensar rápido”, todos contamos con cierta inteligencia, las máquinas se han hecho para mejorar nuestra vida cotidiana, las han llevado a cabo gente inteligente y preparada, la misma gente inteligente que ha inventado las más atroces armas de destrucción y aniquilamiento de humanos por humanos; ser inteligente no es garantía de un buen proceso de pensar, esto es lo que no quiere decir pensar en su contexto más amplio. La mente humana no arroja sólo razonamiento, también tiene zonas muy obscuras de difícil acceso pero que innegablemente nos impulsan, entre menos conscientes estemos, entre menos sepamos que al menos ahí están, mayor será su control sobre nuestra actuación, somos menos libres y más primitivos.
Hay personas muy preparadas, capaces en sus terrenos de influencia, inteligentes, cultas, que sin embargo, creen que las mujeres son inferiores, y a su vez, hay mujeres que piensan que son iguales que los hombres y adoptan comportamientos varoniles y actúan como hombres, eso tampoco es pensar, es otra cosa. Dejarnos llevar por las tendencias, por las creencias, por lo que otros dicen que debe ser, por la moda, por lo que me dice quién sea, llámese: institución, padre, pastor, imán, rabino, presidente, papa, autoridad o quien da las noticias, no es pensar ¿dónde esta el filtro, mi filtro, mi criterio? no existe, y si no existe, no hay un real proceso de pensar. Nos movemos con lo que otros pensaron ya, vamos por la vida como autómatas, somos robots programados ¿qué nos hace “ser simplemente como los demás” y no ser lo que cada uno somos? ¿por qué queremos ser como otro y no como yo soy? ¿soy tan malo? ¿por qué no sabemos pensar? ¿por ignorantes, por irresponsables, por comodidad? caliente, caliente.
No sabemos pensar porque no nos lo enseñaron, porque no tuvimos la capacidad de darnos cuenta, porque crecimos con la creencia de que acumular conocimiento era suficiente y eso nos haría grandes pensadores o por otro lado, nuestra educación fue nefasta y no nos dimos cuenta que algo podíamos aprender en el cúmulo de información que nos hacían memorizar o de plano, nos enfocamos en obtener buenas notas y a lo que sigue, sin más. Nuestra infancia y niñez fueron una pesadilla, no sabíamos aún hablar con soltura la lengua de nuestros padres y ahora teníamos que hablar en una lengua extraña, hasta escribirla y nosotros que nunca habíamos escrito nada, ¿para qué nos sirven todos esos signos?, no entiendo nada, ¿y la diversión de descubrir, de probar?, fue aberrante, nuestros papás insistían en no sé que tonterías de prepararnos para un mundo competitivo y asegurarnos ser los mejores, que era por nuestro bien y quien sabe que más zonceras de esas, entre más pronto inicies, nos decían, mejor; ¿cuál es la prisa?, lo cierto es que usé calzón contenedor un poco antes de ingresar a la primaria y me sentía un poco torpe en general, todo lo que me hicieron aprender (casi deglutir) fue innecesario, no comprendí nada de eso, siento que me perdí de experimentar, eso sí me gustaba, pero con todos los deberes de la escuela, no había mucho tiempo disponible. Estaba imbuido de la acción de competir, de ganar, de ser el mejor, esto, en lugar de convenirme para mi desarrollo, me impedía reflexionar sobre el objetivo de todo ¿y si no gano? ¿y si no soy el mejor? ¿no sería nada? ¡qué presión!
Desde el siglo XVIII, este desmedido afán de educación sin tomar en cuenta la madurez del niño, fue señalado y quedó impreso en las ideas de Jean Jacques Rousseau:
“No se trata de que el niño acumule datos, abarque saberes que no comprende. tenga que aprender a leer y escribir tempranamente y sea torturado con una memorización libresca, que sólo sirve para satisfacer la vanidad de los mayores. El niño no es una mercancía a desenvolver y exhibir delante de extraños, sino un ser un ser que tiene derecho a ser feliz y que sólo puede aprender a partir del juego y de sus propias necesidades. Lo que importa es que aprenda a pensar, y para ello el niño tiene que madurar y disfrutar corporalmente en primer lugar; tiene que educarse a través de los sentidos y asimilar la enseñanza que proporciona la dependencia de las cosas. De nada vale, en una temprana edad, hablar al niño de moralidad o de normas; las únicas leyes que puede comprender son las de lo posible y lo imposible. El hombre es por naturaleza bondadoso, pero no moral. La moralidad es una conquista que acompaña a la razón intelectual y que sólo es posible abordar en una etapa superior. Primeramente hay que desarrollar la razón sensitiva, conocer las relaciones sensibles que las cosas tienen con el ser humano.
Pero pareciera que hacemos lo contrario, el sistema educativo se orienta a la acumulación de conocimientos y el patrón general dicta que quien está mejor preparado es quien ha conseguido más títulos, grados y diplomas, y lo peor, en casa piensan que esto es cierto; quien es más ducho en la escuela no necesariamente lo será en el mundo de afuera; repetir el pensamiento de otros, sin filtrar, sin la saludable duda, sin investigar o experimentar, es la prisión más lograda de la sociedad actual y la continuación de nuestros errores. ¿Y si hubiera otras formas de resolver nuestros problemas? ¿y si intentáramos salirnos del círculo vicioso del pensamiento que nos lleva una y otra vez a las mismas soluciones (que hasta ahora no han funcionado)?, ¿y si…? ¿cómo nos haríamos estas y otras preguntas si todo lo damos por hecho? ¿es que nos gusta vivir engañados? quizá sí, preferimos vivir en la apariencia de una vida estable y segura, de lo que los otros piensan que es lo mejor para nosotros, ¿es así como crees que eres libre?
Estamos en la era de “copiar y pegar”, sólo con revisar el muro de facebook en cualquier momento, nos daremos cuenta; observando a los estudiantes al hacer sus tareas, apoyados con la computadora, también, copypage por aquí, copypage por allá. Somos una copia de alguien más, en nuestra manera de pensar (no lo es, propiamente dicho, eso de “pensar”), en nuestra manera de vestir, en nuestros gustos y preferencias, en la forma en que hablamos, en lo que creemos, en lo que odiamos, nos convertimos en perfectos engranes sociales, manejables, mansos. ¿Qué pasa con lo que tenemos dentro del cráneo? no pasa nada, trabaja al mínimo ¿para qué molestarnos en usarlo? esto de pensar no es para mi, ¡Qué flojera!
Date cuenta cómo te lleva la corriente, si no te enseñaron a pensar en tu casa ni en la escuela, permítete dudar, nunca es demasiado tarde. La raza humana está en franco declive, si no fuera por algunos que sostienen y manifiestan esos destellos de luminosidad y coherencia de pensamiento, la esperanza sería nula.
Las ideas, las creencias, el conocimiento en general, pueden ser modificados sin intentamos cambiar de enfoque, maneras distintas de abordar un asunto que provocan soluciones nuevas, el desarrollo y progreso en todos los ámbitos de nuestra vida ha sido posible gracias al pensamiento, pero al pensamiento creativo, al pensamiento de aquellos que se han atrevido y se atreven a ver las cosas de diferente manera, necesitamos eurekas en todos los niveles, no importa si son pequeños o enormes, con que cada uno los genere en su propio núcleo en donde nos desenvolvemos, es suficiente.
Desmárcate de las ideas dominantes, nunca confíes en los pensamientos hechos, tamiza las ideas y las creencias. Edward De Bono, experto en procesos de raciocinio, nos muestra lo que sucede cuando nuestro enfoque, aunque lógico, en la práctica es completamente erróneo, nos dice: “Por lo común, el peligro no reside en el conocimiento excesivo de una idea, sino en ignorar otras maneras de enfocar las cosas empañadas por una idea dominante. La historia de la araña saltarina ilustra esto de un modo macabro. Un niño tenía una teoría interesante: que las arañas oían con sus patas, y dijo que podía probarlo. Colocó a la araña en medio de la mesa y le dijo que saltara y ésta saltó. El niño repitió la demostración. Después cortó las patas de la araña, la colocó en medio de la mesa y le dijo que saltara, pero en esta ocasión la araña se quedó quieta.
-¿Ya ven? -dijo el niño- si cortan las patas de una araña, ésta se queda sorda.” (2)
El pensamiento lógico no siempre es el mejor, aunque es el que prevalece en el mundo, es aquel que se aplaude porque se ciñe a los establecido, aunque no es malo en sí mismo, pero si retrocedemos en el tiempo, descubriremos que las grandes ideas, aquellas revolucionarias y originales, raramente proceden de la lógica, quizá sea por ello que no son aceptadas en su inicio como la idea de que la Tierra no era el centro del universo, por ejemplo. Tenemos que tener cuidado de las ideas dominantes, si es que de verdad queremos ser libres. De Bono nos comenta: “Es más fácil aceptar una idea organizadora sensata que cuestionar esa idea y tener que molestarse en encontrarle la utilidad para uno mismo. Quien ofrece información “empacada” (radio, televisión, prensa) tiene el derecho, y quizá también el deber, de ordenar ese material en una forma presentable y eso implica algún tema dominante. Es muy fácil aceptar el paquete ya organizado que resulta. Por este motivo, la riqueza de la información nueva disponible por los medios antes mencionados rara vez conduce al surgimiento de ideas nuevas entre el público que, debido a la pereza, se mantiene dominado por las ideas de quienes presentan la información. Algunas veces la idea dominante es obvia para todos, excepto para uno mismo.” (3)
¿Quién no recuerda cómo se le decía al televisor? correcto, “la caja tonta” o “la caja para tontos”, ahora ese nombre ya no queda, mejor sería: “la pantalla plana tonta” y aunque sea 4K, sigue siendo una pantalla, y tonta, inclusive cuando se convierta en holograma, el concepto es el mismo.
-Cuelga tú.
-No, mejor cuelga tú
.Nooo, cuelga tú
-Bueno, a las tres colgamos al mismo tiempo ¿va?
-Va
(¿Cómo se cuelga un móvil? Hace decenios que los teléfonos no se “cuelgan” de ningún lado, sin embargo, lo seguimos diciendo).
Pensar no es oponerte a todo, el proceso de pensamiento efectivo es precisamente intentar comprender lo que nos rodea y buscar las mejoras que nos hagan desarrollarnos, a nosotros mismos y a los demás, pensar efectivamente tampoco es ganar en una disputa y tener razón, no es el tradicional pensamiento aristotélico de lógica rígida, tiene que ver con la asimilación y con nuevas maneras de enfoque que quizá a simple vista no se contemplen y por supuesto, no es fácil ¿quién dijo que lo era? Pensar efectivamente está enlazado con la consciencia, con el buen obrar, los fines de pensar bien persiguen a la razón pero también a nuestros mejores sentimientos, como humanos que somos, pensar bien descansa también en la intuición y en la emancipación, persigue la libertad real y no rehuye de las responsabilidades implícitas y el trabajo que se requiere para ello.
Piénsalo, si quieres, pero primero, necesitas aprender a pensar ¿lo sabes?, excelente, personas como tú son la que esta especie, la humana, necesita.
Terminamos con Rousseau:
“En el orden natural, siendo todos los hombres iguales, su vocación común es el estado de hombre; y quien quiera que esté bien educado para esto no puede cumplir mal con cuanto se relaciona con esta condición. Poco me importa que a mi alumno se le destine a las armas, a la iglesia al foro. Antes que la vocación de los padres, la naturaleza le llama a la vida humana. Vivir es el oficio que yo quiero enseñarle; saliendo de mis manos él no será, convengo en ello, ni magistrado, ni soldado, ni sacerdote; será primeramente hombre: todo lo que este hombre debe ser y sabrá serlo en la necesidad tan bien como precise; y cuando la fortuna tenga a bien hacerle cambiar de lugar, él permanecerá siempre en el suyo. Occupavi, te, Fortuna, atque cepi; omnesque aditus tuos interclusi, ut ad me aspirare non poses (*)". (4)
(*) Párrafo capital, en el que se expresa concretamente el objeto del libro. Cicerón, Tusculanas, versículo 9: “¡Oh suerte, me anticipé a ti y te hice prisionera; cerré todos tus caminos para que no lograses apresarme!”
- 0 -
(1) Ma. del Carmen Iglesias, en el prólogo del “Emilio” de Rousseau.
EDAF, Ediciones-Distribuciones, S.A.
Madrid, 1982.
(2) & (3) Edward de Bono, “Pensar Bien”.
Compañía General de ediciones, S.A. de C.V.
México, 1986, Ed. Junio 2002.
(4) J.J. Rousseau, “Emilio”
Fragmento, pág. 41
EDAF, Ediciones-Distribuciones, S.A.
Madrid, 1982

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