lunes, 5 de octubre de 2015

El Dr. Ming

¿Será que el Ming sea algo así como el Pérez, González, López, Hernández, de por aquí? o ¿es posible que una roncha me hiciera conocer este nombre en directo?


Curiosidades sincrónicas o no.

By fonbòs.


    Acudí al médico para atenderme una protuberancia rojiza que había notado hacía unos días antes, en una parte de mi cuerpo, digamos, un tanto comprometida por aquello del caminar (arriba de la ingle). No es extraño que de vez en cuando nos pique un mosquito o un animalito del señor por aquí o por allá, esos seres diminutos que simplemente hacen lo suyo por sobrevivir o que un granito brote a un lado de la  nariz o detrás de la oreja o en algún lugar adecuado (para el granito, nunca para nosotros); nuestra epidermis protectora (y aislante) libra una lucha diaria y continua contra bacterias, hongos, microbios,  insectos, chanclazos, coscorrones, rasguños, cachetadas y muchas otras anomalías externas, que a unos más y a otros menos, nos vienen afectando en nuestro devenir. No sabía lo que era esa hinchazón que además encapsulaba algo de forma ovoidal por debajo de la piel, ni tampoco qué me la había provocado, pensé que probablemente era la picadura de un insecto y que se había infectado; ¡vamos sistema inmunológico, a ello!

    El médico determinó, en su observación, que no era nada de lo que me imaginaba. Finalmente era un folículo piloso que creció chueco y se internó en parte de la piel en lugar de salir victorioso al aire, y eso era la causa de la infección. Menudo pelo rebelde. En ocasiones esto es común en áreas en donde nos rasuramos o nos depilamos, los pelillos se entierran y causan infecciones; confieso que no se me da lo metrosexual y no uso bikini, jamás me he rasurado por esas áreas así que definitivamente, fue un vello travieso, sin duda (¡dije: sin duda!).

    Salí de ahí con mi receta y un poco más de conocimiento. Durante la consulta intercambié algunas palabras con el médico, no fue un gran intercambio ya que el Dr. mantuvo su tono adusto todo el tiempo, digamos, un tono  típicamente profesional médico-paciente, involucrado con el caso pero no así con la persona. Dentro de todo, me cayó bien, es muy probable que lo haya inhibido un poco con toda la batería de cuestionamientos con la que me desenvolví, quitándole  quizá, algo de solemnidad a este tipo de encuentros con la medicina, que son serios caramba, pero qué quieren, es así y así es.

    Un minuto Antes de salir del consultorio, leí la receta impresa y me di cuenta de que el médico se apellidaba Ming, a lo que le pregunté directamente ¿usted tiene ascendencia china?, mirándome a los ojos, observé, en los de él, cierto orgullo que intentó disimular, me respondió con un sí, lacónico y punto final imaginario pero perceptible. Fin de la consulta. Insisto, me cayó bien, algo observé en él que me hizo sentir cómodo, nunca lo sentí cortante, ni molesto ni nada negativo, simplemente cumplía con su trabajo, bien y a su manera. De esas personas que se comunican por otros medios que el simple lenguaje, ya ven que la mayor parte de la comunicación no es oral como muchos creen.

    Me hubiera gustado platicarle al Dr. Ming mi experiencia con la medicina  alópata en el país de sus ancestros (por el lado del Ming, claro), cuando estando en Guangzhou (Cantón) hace un tiempo, tuve que acudir al auxilio médico, creo que hubiese sido interesante, quizá un buen motivo de conversación; le preguntaría de qué parte de ese país es originario el Ming que llegó a México, de qué forma llegó ¿vendría huyendo de la revolución cultural de Mao? ¿de la guerra con Japón? ¿llegaría con la Nao de Manila por Acapulco?  ¿conservarían algunas costumbres en la familia como el calendario chino? ¿sabrá hablar algo de mandarín o de cantonés -o alguna de las 292 lenguas vivas actuales de China- o perdió su familia el idioma para ganar otro aquí? ¿Sabrá que lleva en el apellido el nombre de una de las más grandes dinastías de China? En este caso, la dinastía Ming, del pueblo de los Han y que sustituyó a la mongol de los Yuan. Me quedaré con estas dudas por lo pronto, quizá haya ocasión más adelante, si es que se disipa la nube de Lacedemonia o se dé el lugar adecuado y la circunstancia propicia.

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Escobedo, N.L.
01 de Octubre de 2015.

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