lunes, 7 de diciembre de 2015

CUADROS Confesiones de fe


Confesiones de fe.

Politeísmo contemporáneo.

by fonbòs

Los hombres crearon a los dioses a su imagen y semejanza, los había para todas las experiencias que no podían explicar. El egipcio quiso unificar a todos los dioses en uno, el primer intento, duró bastante poco, el dios único y la ciudad para adorarlo murieron con él, los registros de su vida fueron borrados casi totalmente y permaneció oculto mucho tiempo. Luego, el pueblo elegido, tomó la corriente de unicidad y por milenios intentó establecerla entre todo su pueblo, hubo siempre muchos descarriados que se desviaban y adoraban a dioses extraños, pero el dios único de este pueblo era celoso y no quería competencia, por fin, los hombres triunfaron y la unicidad se estableció. La disidencia llegó y algunos decían ser poseedores de la verdad, dios hablaba al oído y más claramente a unos que a otros, la competencia fue eliminada pero las ideas pervivieron. Los gentiles se acogieron a la unicidad y  Roma vio la suya. El árabe tardó un poco más, finalmente, el dios único le habló muy cerquita al profeta y el pueblo adoptó sus enseñanzas a fuerza de estado, como en la Roma y como entre el pueblo elegido; el politeísmo, débil para controlar pueblos, fue muriendo pero no del todo y ahora lo llaman  sincretismo (sigue siendo una suerte de politeísmo pero disfrazado). Dada la ignorancia natural del hombre, éste necesita a algunos cerebros pensantes que le digan qué pensar y en qué creer, nada nuevo.
Hoy sigue habiendo varios dioses, depende el pueblo y origen. Aunque se dice que es el mismo (el unificado); por él, unos y otros se han destruido, se han perseguido, se han matado. Entre ellos mismos hay diferencias irreconciliables, las doctrinas crean distancias insalvables, y por ello, el hombre se subdivide en múltiples verdades, y todos tienen la razón última. Así que dependiendo tu doctrina, eres fiel aquí pero eres infiel allá, y viceversa. Quien diga que el politeísmo ha muerto, de verdad, no conoce a sus semejantes ni a este mundo.   

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