miércoles, 17 de febrero de 2016

Somos libres

by fbòs


Eres lo que eres modelado por el medio en donde has crecido, podrías ser alguien más, por ejemplo tú mismo, pero en el fondo y en la superficie, sigues siendo el mismo objeto repetitivo de la línea de montaje social en donde te has desarrollado.

    Tus ideas, tu manera de pensar, de vestir, de hablar, tu conducta en general, es producto de un adoctrinamiento que empezó desde antes de que nacieras, envuelto en esa atmósfera, creces con los valores y creencias de tu alrededor, se impostan en tu psique poco a poco y llegas a sentir que todo ese programa eres tú mismo, esa identidad es sólo una cobertura, es falsa.
    El libre albedrío en el que crees que te encuentras es una sensación simplemente hipotética ¿de verdad crees que tienes libre albedrío?, no importa en que lugar te encuentres, en que sistema político, en que sociedad o lugar del mundo, vives de acuerdo al sistema establecido en tu alrededor, vives regido por lo que esa sociedad piensa o cree pensar respecto a cómo debe ser la vida en tal o cual región del planeta, en qué es necesario hacer para considerarte dentro del sistema, parte del contrato social que rige y regula las relaciones entre todos.
    El libre pensamiento, asociado estrechamente con la libertad de elegir,  es considerado una aberración, un desvío de uno que otro individuo que el “establishment” de inmediato clasifica como loco y disparatado, dependiendo del lugar del planeta, se minimiza de diferente forma. De hecho, antes de que una idea brillante, humana y maravillosa emerja de un bicho raro de una sociedad, esa misma gente que la forma, inicia su sepultura, tal es el poder y fuerza del adoctrinamiento ejercido en cada uno de los engranes que componen el conjunto social, la historia está plagada de estos casos y hoy, en diferentes proporciones, lo vemos frecuentemente, quien piense diferente es apartado de la corriente principal, su existencia se desdeña.
    Así, como a la arcilla, las manos de las ideas aceptadas van delineando en ti de qué manera se pretende que seas, qué idioma o idiomas hablarás, cómo te vestirás, qué aceptarás, quiénes serán amigos, quiénes enemigos, cuál será tu bandera y tu himno, quién será tu dios y religión, cuales tus tradiciones, que preferencias tendrás, cuál será tu concepto del mundo en que habitas, qué es malo y qué es bueno, todo esto, por supuesto, sin ser cribado por tu mente, sin preguntarte, porque no lo sabes, qué de verdad hay en todo ello.
    De esta forma se pierden las almas para la causa humana, no es fácil despertar, son poquísimos, dados los muchos que somos en la actualidad, los que llegan a darse cuenta de lo insano del mundo, de la locura e incongruencia de las tendencias y hechos que observamos en todo el planeta.
    ¿Cómo llegar a comprender la magnitud de no pensar por uno mismo? Desbloquear tu mente es una de las tareas principales de cualquier humano, es una acción individual y personalísima, nadie tiene la fórmula, depositar esta responsabilidad, inherente al hombre, en cualquier otra entidad, es sólo una evasión, pero si evadimos la misma vida y la muerte, que es una misma cosa, ¿cómo hacer para realmente pensar por uno mismo?
    Recordemos que la mente y su pensamiento son y se deben al recuerdo, si nuestros recuerdos vienen dañados de fábrica, lógicamente los pensamientos que arroje serán igualmente defectuosos, es el juego de la mente. Así que, para generar una nueva forma de comprender, de establecer nuestro dominio real de lo que pensamos, es necesario deshacernos de lo que tenemos preestablecido y encontrar la fuente de nuestro ser que ahí está, oculta por toda la programación sobrepuesta de la que hemos sido objeto desde el momento en que nacemos.
    Esa fuente es de la que provenimos, es la mente sin idioma, la que nos conecta con todo lo que nos rodea y que se nos presenta como un débil impulso que nos indica que algo no está bien en nuestro entorno aunque creamos lo  contrario, en el fondo, sabemos que nos desviamos de la verdad, de la esencia. Todos los problemas, todos, son generados por la mente soberbia del hombre, por ese ego desmedido de creernos la quintaesencia de la creación tan sólo por saber que somos, que existimos, luego traicionamos a la mente universal y creamos cuentos como el de ser hijos privilegiados de un dios universal.
    Supón que naciste y te has criado en un pueblito corriente de los Alpes, por el lugar en el que naciste eres italiano, ¿qué idioma crees que hablarías?, ¿qué religión profesarías? ¿cómo verías al mundo? Supón ahora que naciste y te criaste cerca de otras montañas, digamos San Felipe, en Chile, con los Andes de fondo, tu visión del mundo sería muy diferente, tu idioma seguramente no sería el italiano, quizá la religión sería la misma pero lo más probable es que tus tradiciones y rasgos culturales serían diferentes, la concepción de tu vida tendría otros sentidos. El lugar en el que nacemos, las condiciones particulares de la sociedad en que nos desarrollamos, la educación que recibamos, la familia o no familia que nos ha tocado, todo eso, el entorno en general, nos modela y nos da la pauta para pensar y creer de cierta forma.
    El libre albedrío, esto es, el poder de elegir y tomar nuestras propias decisiones sólo existirá en el momento en que estemos plenamente conscientes del medio en el que nos desenvolvemos y al considerar que ese medio ambiente es uno de muchos, no el único. Es simplemente lo que estamos acostumbrados a ver y que no necesariamente es correcto o éticamente aceptable para el estándar humano común, implica cuestionarnos a nosotros mismos y lo que sucede en nuestro alrededor, como lo que mueve el pensamiento científico y a la ciencia en general: la duda; pero ésta no como una posición intransigente de negar todo por el hecho de pretender parecer intelectual, sino como el acicate del pensamiento  racional en su forma más pura que nos hace preguntarnos si lo que observamos es  posible y se acerca un poco más a la verdad.
    ¿Te das cuenta cómo actuamos? Seguimos tendencias sin saber por qué, preferimos depositar lo que nos gusta o no nos gusta en entidades externas, permitimos que piensen por nosotros, luego, la fuerza de la mayoría nos jala y nos secuestra, sin intentar concluir por nosotros mismos, si la idea es bastante estúpida o por el contrario, es una brillante y útil manifestación del ingenio humano.
    ¿Nunca te has reído de la forma en que vestían tus papás o tus abuelos en esas fotos familiares? ¿Te ha parecido ridículo? Espera a que tus propios hijos crezcan, ellos también se reirán de ti como lo hiciste tú antes, es cuestión de tiempo. ¿Qué tal que un atuendo, que se usó en el pasado, alguien en una ciudad de la moda decide sacudirlo, darle una abrillantada y sacarlo nuevamente a la  pasarela? Primero, se reirán de él, rechazo primario, luego, otros modistos lo elegirán (ese modelo antiguo) e incorporarán el estilo a sus colecciones, las chicas y chicos del jet set (“socialite” -mundano-, actores y actrices, etc.) lo empezarán a usar, una campaña de marketing y noticiarios comparsa se unen en un frente común y ¡ala! de pronto, el rejuvenecido estilo es aceptado por todos los fabricantes de ropa, pronto la gente lo va aceptando y todos ahora lo usan en sus vestimentas, ya no te ríes de ese estilo, ya no te causa gracia y lo usas también ¿qué pasó? ¿qué fue lo que te hizo cambiar de opinión y un atuendo que juraste nunca usar ahora es parte de tu vestuario?     Cosa contraria es cuando una persona común, un amigo o amiga, decide vestirse de cierta manera, ¡qué locura! es alguien raro, debería de pensármelo, quizá no me conviene su amistad. Esto que te cuento ahora, sucede en muchos ámbitos alrededor de tu vida, ya en etapas tempranas, en la niñez y aún antes, los síntomas del reflejo del ambiente y de los padres, si estos últimos existen, se manifiestan diversamente, el asedio a lo que es diferente es cruel y deshumanizado, de ahí el acoso (“bullying”) a ciertas personas en la escuela o en el centro de trabajo, se ataca lo diferente pero también lo que es débil y presenta un menor riesgo de que nos devuelva la agresión, ¿y cómo fue que los agresores aprendieron este comportamiento? ¿acaso, naces con él? Sólo con observar un poco, sólo un poco, el ambiente de casa del que proviene el agresor obtenemos algunas respuestas; en la adolescencia, etapa de confusión y movimientos hormonales importantes, los intentos de afirmación dentro del medio social son más que evidentes, uno de ellos, muy común, es colocar las ilusiones en un ideal público creado por los medios, como una cantante o actor, es interesante observar de qué manera los adolescentes emiten tales grados de energía por algo que en realidad no existe, colocan sus valores  y sus  pretensiones en lo que el medio, y luego sus congéneres, ese desdichado y eficaz concepto de grupo (al que si no sigues, estás fuera), dictan que es importante, ser famoso, popular y tener muchos seguidores es la meta, los sueños; ¿y qué dicen los padres de familia?, que es algo perfectamente natural, ellos pasaron por lo mismo, imitación tras imitación, a eso se llama perpetuar las tradiciones sin siquiera cuestionar su real valor humano. Pero así hemos sido ¿aún crees que piensas por ti mismo, de verdad?
    Es posible que el libro albedrío en realidad sea siempre una ilusión, algo que ningún humano sea capaz de alcanzar totalmente, quizá permanezcamos atados a fuerzas más allá de nuestra comprensión que nos sujetan a los límites que como seres humanos tenemos, pero ciertamente que nuestro carácter nos empuja, cuando nuestra racionalidad es suficientemente sana, a seguir indagando y explorando por los caminos que hoy nos parecen misteriosos. En algunos cientos de años más (si continuamos como especie) nos veremos como hoy vemos a nuestros antepasados, las aberraciones y desviaciones de los siglos anteriores  como las observamos en este momento, tendrán el mismo efecto mañana en nosotros y nos preguntaremos ¿cómo es que éramos tan irracionales y primitivos en el siglo XXI? ¿pero cómo pudimos creer lo que creíamos en esos tiempos? Qué ignorantes hemos sido, y lo que nos falta.

Continuará…



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