martes, 30 de agosto de 2022


 En Nuevo León padecemos, como en otras partes del mundo, de una sequía prolongada de varios años debido a las condiciones del clima imperante en estos tiempos. Aunque mejor dicho, son al menos dos tipos de sequía: una por la atmósfera, digamos "natural" –ni tanto, por eso entre paréntesis, sabemos de la injerencia del hombre– , la otra y más preocupante, es muy humana y tiene qué ver con la política, más objetivamente con la profunda carencia del bienhacer en esa política, y que no es otra cosa que corrupción. El pueblo llano lo dice, el pueblo llano lo padece. Como es obvio, los medios solo cumplen su parte de complicidad en la parodia de esta sequía política y persiguen a los anunciantes, al final, es lo que les importa. Quizá por ello una llovizna, digna de llamarse así, como la que aparece en la foto eleva el corazón de cualquier habitante de estos parajes del noreste del país. Lo que para unos podría ser otra lluvia más, para el habitante de estas regiones es una esperanza de que la sequía "natural" sea aliviada, al menos promueve la esperanza de contar con el líquido en casa corriendo una vez más en el grifo. La otra sequía, la política, no parece tener llenadera, va ligada con la ambición humana y esta es infinita, como se ha observado.  

 

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