lunes, 5 de enero de 2026

Antojos norestenses 


Hacía tiempo que no me echaba un machacado con huevo, y no adquirido en cualquier lado sino en el meritito lugar en el que dicen, nació, el pueblo de Ciénega de Flores. Platillo  regional que se instituyo por allá en los años 30´s cuando aquella señora que atendía su humilde merendero preparaba aquel machacado con huevo para alimentar a los trabajadores que laboraban haciendo la carretera México-Laredo por estos tramos norestenses. Así, en este poblado la luego famosa tía Lencha hizo popular dorar carne seca deshebrada en manteca de cerdo con su cebolla, su tomate y su chile, finalizando con romperle y revolverle, todo junto, unos buenos blanquillos de gallina en la sartén de hierro fundido; desde ahí se esparció al mundo esa receta de estas tierras duras del noreste, el pueblo quedó como la capital del machacado con huevo. El merendero de la tía Lencha creció y se convirtió en un restaurante por muchos años, la tía se fue hace tiempo, el restaurante cerró y ya no existe. Años atrás un pequeño nuevo restaurante de comida típica nació, el Garcia, conservando el tradicional machacado con huevo entre otros platillos. Este Restaurante Garcia con los años ha llegado a convertirse en una cadena importante gracias al esfuerzo y emprendimiento de Miguel Cárdenas, vecino de Ciénega de Flores; hoy cuenta con varias sucursales en las principales salidas por carretera de la ciudad de Monterrey manteniendo la tradición del pueblo que lo vio nacer y la leyenda. Mi machacado con huevo lo pedí para llevar, en ese primer restaurante Garcia en el pueblo de Ciénega de Flores, por supuesto, del Estado de Nuevo León, como diría el de Los Herreras, N.L.,  ¡Ajúa!  

domingo, 4 de enero de 2026


Recital pintoresco

La música regional resuena y choca contra el asfalto, contra los postes, contra los cuerpos, los graves intensos mueven las campanillas colgadas en el espejo retrovisor dentro del vehículo, comparten sus vibraciones y mueven lo que antes no se movía, ciertas de esas vibraciones son amortiguadas por el agua que cae, pero, qué importa, el agua no disminuye el regocijo interno, que no todos  manifiestan, el torrente de emociones se sosiega hacia afuera (cosa del alma de este país, la real)  además, la vivencia de la música en directo es otro nivel, y lo más relevante en esta caso, es gratis o lo aparenta (el  dinero siempre viene de algún sitio del presupuesto) y exactamente ocurre fuera de mi casa. 


En un lugar del municipio de Apodaca, NL (zona metropolitana de Mty.)