24 de agosto del 2008
Querida tía Sagrario:
Gracias
por el regalo, me llegó un día antes de mi cumple y me gustó mucho, está
divino, tú sí sabes lo que me interesa y conoces mis gustos. Ahora que ya he
cumplido los 20 me siento muy bien, toda una dama ¿no?
¿Sabes?
Te extraño un montón, ojalá puedas venir para Navidad, quiero verte y conversar
contigo, yo sé que por teléfono o por el chat lo hacemos pero no es lo mismo.
Aquí
en casa todo sigue igual, mis hermanos están insoportables y a veces hacen
estupideces para llamar la atención, como la última: amarrar por las patas al Morgan
a la tubería de la lavadora, sí tía, ahí en el cuarto de lavado, además le
pusieron el bozal así que los ladridos eran apenas unos gemidos lastimeros, lo
bueno fue que lo pude escuchar entre sueños y como a las tres de la mañana armé
un escándalo. Mi mamá apareció, seguida de Adrián y de Octavio con esa cara de
inocentes y de no saber qué pasaba ¡Imbéciles! ¡Qué ocurrentes! Mi mamá al
enterarse del asunto los castigó, como siempre, minimizando la acción y casi
disfrutando de su tontería. Lo extraño es que papá no acudió al escándalo, le
pregunté a mi mamá si dormía o en dónde estaba y me dijo que de viaje de
trabajo, más extraño aún, papá jamás se va de viaje sin despedirse de mi.
Después
de esto no podía dormir, lo vine haciendo ya casi cuando estaba amaneciendo, me
di cuenta porque escuché que llegó papá, oí su voz, muy lejana pero era él. Me
dormí profundamente. Lo bueno fue que el día siguiente era sábado y pude dormir
hasta muy tarde.
Hace
unos días tuve un enfrentamiento con Maru, la muy cretina me llamó puta barata,
así como lo oyes, sólo porque ando al mismo tiempo con dos de los mejores
partidos de la escuela, lo que sucede es que Maru está celosísima porque le
gusta uno de ellos y como no le hace caso, ni modo, es una falsa y ahí la ves
tía, todos los domingos en la iglesia comulgando siempre y con su carita de
niña buena pero escucha lo que te cuento: hace un par de semanas, todavía de
vacaciones, el grupo de chicas que conoces -ya sabes: Maru, Vicky, Karla y yo-, fuimos a pasar unos días a Cancún, por
fin nos dejaron ir a las cuatro solas; Maru fue la más loca, digo, no es que
nosotras no nos divirtiéramos pero ella se pasó, se acostó con un tipo diferente
cada día, sin falta, y uno de esos días se metió con dos hombres, unos gringos
enormes llenos de tatuajes, la verdad bastante atractivos y cueros; no la vi
sino hasta el día siguiente, muy entrada la mañana, traía una cara tía, quién
sabe que se fumaría o metería, entonces me pregunto ¿quién es la puta barata? No
me he encontrado con ella recientemente salvo en la escuela, seguimos en
contacto aunque no igual que antes.
No
sé qué hacer tía, me gusta Eduardo pero también me gusta Humberto, cada uno tiene
lo suyo. Tengo un pacto con cada uno, en la universidad no nos encontramos, si
acaso y nos vemos nos saludamos como amigos y ya, les dije que mi papá me tenía
prohibido tener novio por el momento y que me tenía que dedicar a los estudios,
podía tener amigos e ir a reuniones pero nada más, entonces oficialmente no
tengo novio y eso me facilita las cosas, ¿estoy aprendiendo, no? Además lo
hombres siempre serán eso, hombres y ya sabemos con qué piensan ellos -ya estoy
hablando como tú-. Me la paso bien tía, en general.
Tengo
que confesártelo, tuve un agarrón con mamá y ya sabes. No puede entender que yo
ya crecí y que tengo mis cosas, me salió con eso de que si me estaba acostando
con alguien, que si me cuidaba y tal, ¿Pero que se cree?, cuando inicié mi período
nunca estuvo ahí, bueno sí estuvo pero no para ayudarme sino para contarme
estupideces técnicas del cuerpo y que los desechos naturales y quién sabe qué
cosas de la luna y que no me espantara y en fin, niñerías. Y eso fue casi un
año después de que iniciara la menstruación, pero bueno, mi madre siempre ha
estado ocupada en sus asuntos. Tú estuviste conmigo tía y me lo hiciste
entender de una manera maravillosa ¿te acuerdas?
Pues
mi mamá continuaba cuestionándome y me salió con que se había enterado que
andaba con dos hombres a la vez, que cómo era posible que anduviera en esos asuntos,
una muchacha como yo, que qué iban a decir las amistades, la familia, que no
era correcto, que la decencia y todo lo demás y bla, bla, bla…llegó un momento
en que ya no pude más, y reventé tía, la miré fijamente a los ojos y le dije:
mamá, ¿Y tu novio de la capital? Ese que ves cuando vas de viaje en tus asuntos
con la oficina y que a veces él también viene aquí ¿Crees que no lo saben todas
esas personas de las que me hablas? ¿Crees que sigue siendo un secreto? Mamá,
tienes con él ya más de 4 años o quizá más ¿Piensas que no lo sabía? ¿Quieres que
te diga en dónde se encuentran y cuándo? Y sin embargo sigues aquí, en esta
casa, con mi papá, que tampoco es un santo ¿Por qué siguen aquí? ¿Por nosotros,
tus hijos? ¿Por esas “amistades” y “familia? ¿Por lo que digan? ¿Vas a mentir
de nuevo y decir que no es cierto? ¿En qué mundo vives mamá? ¿Cómo te atreves a
decirme que no haga lo que tú sí haces? Yo lo admito completamente, es verdad,
ando con los dos ¿Tienes algo más qué decirme?
Qué
te digo tía que tú no sepas. Mi mamá se quedó muda, con sus ojos llorosos me
sostenía la mirada, se retiró a la puerta sin dejar de observarme con cierto
asombro, comprendió que lo que me dijera no valía y que yo ya había salido del
mundo de la familia feliz del que no hay retorno y de donde el ingenuo termina
siendo uno mismo. En cierta forma me dio algo de lástima.
¡Ay tía! Todo se sabe o
se llega a saber, tengo tantas cosas que contarte. Ahora también sé de qué se
tratan esas salidas repentinas de mi papá, cada quién consiguiendo lo que no
tiene en casa ¿No es eso vivir en un engaño permanente? ¿Un mundo de mentiras? Qué
asco. Te prometo que pronto voy a decidir con quién me quedo, con Eduardo o con
Humberto o quizá con ninguno, la verdad y aunque ambos son bien parecidos y de
familias importantes no dejan de ser algo aburridos cuando la diversión se
termina, como que no saben qué hacer cuando no tienen qué hacer ¿Si me
entiendes?, ya no sé qué pensar.
Tía Sagrario, te envío mi
cariño y muchos besos, te quiero mucho…
Myriam

No hay comentarios:
Publicar un comentario