Balcón doble
¡Pero cuantas direcciones! Cuantos ángulos, cuantas vértebras desnudas, sin carne, sin aliento, muerte. Óxidos contenidos, ogros en su claustro, progreso de los siglos ferrosos que aún se sostienen, y que de seguro, fríos e inertes, como son, nos pasarán en los eones que vienen.
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