sábado, 16 de noviembre de 2013

Sexo y sexualidad humanos/Capítulo 4/Crónicas terrícolas por Kadok

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Informe:111101011101100110001101 e.c.



Kadok: ¿Crees que los humanos son muy susceptibles al tema sexual?
fonbòs: Algunos
Kadok: ¿por qué?
fonbòs: Creo que más que todo por ignorancia, por no saber, por no interesarse o por tabúes o concepciones erróneas.
Kadok: ¿No se interesan o no les importa?
fonbòs: No exactamente, es como con la tecnología o todos esos aparatos que utilizamos para la vida diaria.
Kadok: ¿Cómo?
fonbòs: Sí, déjame te explico, utilizamos aparatos, el teléfono fijo y ahora también el teléfono móvil, la computadora, la Internet, las tabletas y los iPads, los iPods, la televisión y otros  no tan sofisticados, como una lavadora o una cafetera, por ejemplo, sin embargo son muy pocas las personas que saben cómo funcionan y la verdad no les interesa ni se lo preguntan, a las personas les interesa el resultado, lo que hacen o el servicio que obtienen igual que la electricidad, no la vemos, ni sabemos cómo realmente se produce y se mantiene, pero la utilizamos. Me parece que con las cuestión sexual es lo mismo, se practica de muy variadas formas, se tienen bebés o no, pero difícilmente se trata de entender o de explicar.
Kadok: ¿Podrían replicarlo todo? ¿Si tomáramos un grupo de humanos, sanos, comunes y corrientes, de cualquier ciudad contemporánea o de varias, no sé, unas cuantas decenas entre hombres, mujeres y niños y los trasladamos a otro planeta, con las mismas características ambientales para que puedan vivir, pero sin ningún utensilio, aparato o herramienta, sobrevivirían?
fonbòs: ¿Ni siquiera fósforos?
Kadok: No fósforos, nada, sólo sus cuerpos, desnudos.
fonbòs: Y en ese planeta, ¿habría bestias salvajes?
Kadok: En ese planeta sería todo igual como aquí, pero sin nada artificial, como era la Tierra hace 12,000 años y los únicos seres pensantes serían este grupo.
fonbòs: mmmmm...¿por qué haces esas preguntas?

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    El sexo, el acercamiento y galanteo, las fases precopulativas y la ejecución del  acto sexual en sí, va mucho más allá del mero sentido biológico de la perpetuación de la especie en los humanos, hablando de parejas heterosexuales, en el caso de las parejas homosexuales, es obvio que los fines son también otros al fin biológico primordial y se prescinde del sentido generador. En el terreno de la descendencia, en tiempos muy recientes, hasta hace algunos años, el número de hijos en las mujeres aptas para ello, era mucho mayor que el actual. Salvo en ciertas subculturas, el número de hijos se ha reducido significativamente. Durante las décadas de 1970 y 1980 e.c., los gobiernos de muchos países adoptaron políticas para la reducción de la natalidad, en algunos casos no sólo como información masiva en el uso de contraconceptivos y educación en la planificación familiar sino elaborando leyes que limitaban el número de hijos por familia, el caso de China es quizá el más conocido en donde la ley sólo permite un hijo por pareja en las ciudades y dos como máximo en las parejas del campo (y en otras minorías) sólo si el mayor es mujer; contravenir esta ley implica multas exorbitantes para quedarse con el bebé en gestación o la inducción del aborto obligado cuando la familia no puede pagar. En noviembre de 2013 esta ley se está modificando permitiendo dos hijos para aquellas parejas de las ciudades en la que uno de los dos, sea a su vez, hijo único; China, en general, mantiene su dura política básica de planificación familiar. ( http://www.portafolio.co/internacional/cuanto-vale-tener-un-segundo-hijo-china ). A un poco más de 33 años de que se adoptó esta política, los chinos componen el país más poblado de la Tierra con un poco más de 1,300 millones de personas actualmente, quién sabe cuántos serían ahora sin estas medidas. La tasa de fertilidad o nacimientos por mujer varía de país a país, en general la tasa ha tenido una tendencia a la baja. De acuerdo al Banco Mundial, y por ejemplo para el periodo 2009-2013, las tasas de los siguientes estados son: Alemania 1.4; Arabia Saudita 2.8; Argentina 2.2; Bolivia 3.3; Dinamarca 1.8; Estados Unidos 1.9; México 2.2; Somalia 6.8; China, a pesar de su dura política, 1.7 hijos por mujer. (http://datos.bancomundial.org/indicador/SP.DYN.TFRT.IN ).

    Pero esto de los nacimientos es sólo una consecuencia de la naturaleza sexual de los humanos, como he dicho, su sentido biológico básico. Con el incremento de los controles de la natalidad y el avance en los anticonceptivos, mecánicos y químicos, al alcance de todos, facilita la práctica sexual por la práctica misma, sin la intención de procreación, nada nuevo y como lo ha venido haciendo el Homo sapiens desde tiempos antiguos, pero mucho más responsable, al menos en teoría. La injerencia que tiene el instinto sexual en la psique de los humanos es sumamente complicada, el intento de dominar esta poderosa fuerza natural e inclusive en algunos casos, suprimirla, por razones propias de la cultura y estándares de civilización, ha traído consecuencias en la conducta y manera de asumir la sexualidad por los humanos. Ninguna especie del planeta se preocupa por amagar un instinto natural con el que viene provisto, excepto el hombre. Por otro lado y de acuerdo a los estudios del desarrollo sexual de los humanos, las mujeres son susceptibles de concebir por sólo un corto lapso durante cada mes, en su periodo de ovulación, que dura sólo unos escasos días. Sin embargo la receptividad sexual permanece todo el tiempo entre el hombre y la mujer ¿por qué? Gotwald jr. y Holtz en “Sexualidad la experiencia humana” exponen lo siguiente que nos arroja cierta luz: “Algunos biólogos y conductistas han dicho que el sexo ayuda a conservar la relación estrecha y duradera entre el hombre y la mujer, lo que llamamos vínculo de pareja (Morris, 1967). Las sociedades, en sentido religioso y legal, aprueban el vínculo de pareja en forma de matrimonio. Pero el pegamento que une a la pareja no está hecho de leyes o revelaciones religiosas, y no consiste siempre en la noción de amor romántico que es popular en nuestra sociedad. El vínculo de pareja pertenece a nuestra herencia evolutiva. El interés sexual y la satisfacción que existe entre hombre y mujer son parte del cemento biológico que une a la pareja. No se quiere dar a entender que el vínculo de pareja es en sentido estricto una relación monogámica, aunque ciertamente la monogamia es una manifestación frecuente del vínculo de pareja en las sociedades humanas. Tampoco se quiere decir que el vínculo de pareja es necesariamente un fenómeno heterosexual, pues puede ocurrir y efectivamente el vínculo de pareja ocurre en miembros del mismo sexo”.  A su vez el vínculo de pareja en el humano como un mecanismo conductual se piensa que tuvo su origen derivado de la razón primordial del prolongado y lento desarrollo de las crianzas respecto a cualquier otra especie, haciendo imperativa la colaboración de ambos para la maduración y éxito biológico de los vástagos y a su vez, de la especie.

    Cada subcultura del Homo sapiens, puede presentar diferencias substanciales respecto a la conducta sexual de sus integrantes, aunque existen corrientes de pensamiento, principalmente de lo que llaman el mundo más desarrollado, que se extienden por el planeta y producen ciertos estándares o ideas, más o menos asimiladas por la mayoría, aunque no siempre seguidas y en su caso, negadas por sectores claramente identificados. Un ejemplo muy claro lo es la homosexualidad, la palabra de origen griego homo significa “mismo” y se aplica en este caso, no se refiere a la palabra de origen latino homo que se refiere a hombre; homosexual, por lo tanto, mismo sexo, se aplica por igual a hombres y mujeres. La decisión de algunos humanos de identificarse con individuos de su mismo sexo y compartir su cuerpo y sensaciones para este fin, no es,  ni remotamente nueva, ni extraña para la humanidad. Desde los albores de la civilización, y antes de ella, ha convivido con el Homo sapiens, lo que ha variado es el punto de vista (aceptación, tolerancia, rechazo) respecto a esta conducta o en otras palabras, el concepto cultural ante esta práctica. Para el caso de la homosexualidad femenina también se utiliza el término lesbianismo que se deriva del nombre de una Isla, la de Lesbos, origen de Safo, poetisa griega que vivió en el año 600 a.e.c., lugar en donde se practicaba la homosexualidad abiertamente; Safo compuso poemas apasionados y expresivos para varias mujeres además de experimentar el homosexualismo como muchos de sus coetáneos.

    Gotwald jr. y Holtz , hablando de este tema, mencionan: “En la élite de la antigua Grecia y Roma, el amor homosexual se consideraba en un plano espiritual superior al amor heterosexual. Era amor por el amor mismo, y correspondía más al espíritu filosófico e intelectual de la época. Las uniones heterosexuales eran de naturaleza práctica, y tenían por objeto la reproducción. No obstante, el amor homosexual y su idealización probablemente eran frecuentes sólo entre los ciudadanos adinerados y de clase superior. Por lo menos en Grecia, la homosexualidad probablemente nunca se aprobó en forma general en todos los niveles sociales. Sin duda, algunos de los antiguos griegos la consideraban una forma desviada de conducta (Karlen, 1971 e.c.)”. Es interesante destacar que esta posición cultural es muy similar a la actual para los humanos, en las sociedades más desarrolladas en cuanto a diversidad y pluralidad de pensamiento, el homosexualismo   es, en mayor medida, aceptado, en otros lugares y por otros grupos (inclusive en las mismas culturas desarrolladas) es sólo tolerado, pero por otros más es radicalmente señalado y perseguido como un comportamiento inadecuado y oprobioso. 

    Desde el punto de vista reproductivo, el homosexualismo se aleja de los objetivos de la naturaleza aparente, pero el hombre no es un ser sencillo de seguir en la totalidad de su comportamiento, además y como trato arriba, el sexo no obedece sólo a los estándares de procreación sino a otros poderosos elementos igualmente de carácter evolutivo y que es necesario analizar para contar con la imagen completa.


Continuará...

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