miércoles, 17 de febrero de 2016

Somos libres

by fbòs


Eres lo que eres modelado por el medio en donde has crecido, podrías ser alguien más, por ejemplo tú mismo, pero en el fondo y en la superficie, sigues siendo el mismo objeto repetitivo de la línea de montaje social en donde te has desarrollado.

    Tus ideas, tu manera de pensar, de vestir, de hablar, tu conducta en general, es producto de un adoctrinamiento que empezó desde antes de que nacieras, envuelto en esa atmósfera, creces con los valores y creencias de tu alrededor, se impostan en tu psique poco a poco y llegas a sentir que todo ese programa eres tú mismo, esa identidad es sólo una cobertura, es falsa.
    El libre albedrío en el que crees que te encuentras es una sensación simplemente hipotética ¿de verdad crees que tienes libre albedrío?, no importa en que lugar te encuentres, en que sistema político, en que sociedad o lugar del mundo, vives de acuerdo al sistema establecido en tu alrededor, vives regido por lo que esa sociedad piensa o cree pensar respecto a cómo debe ser la vida en tal o cual región del planeta, en qué es necesario hacer para considerarte dentro del sistema, parte del contrato social que rige y regula las relaciones entre todos.
    El libre pensamiento, asociado estrechamente con la libertad de elegir,  es considerado una aberración, un desvío de uno que otro individuo que el “establishment” de inmediato clasifica como loco y disparatado, dependiendo del lugar del planeta, se minimiza de diferente forma. De hecho, antes de que una idea brillante, humana y maravillosa emerja de un bicho raro de una sociedad, esa misma gente que la forma, inicia su sepultura, tal es el poder y fuerza del adoctrinamiento ejercido en cada uno de los engranes que componen el conjunto social, la historia está plagada de estos casos y hoy, en diferentes proporciones, lo vemos frecuentemente, quien piense diferente es apartado de la corriente principal, su existencia se desdeña.
    Así, como a la arcilla, las manos de las ideas aceptadas van delineando en ti de qué manera se pretende que seas, qué idioma o idiomas hablarás, cómo te vestirás, qué aceptarás, quiénes serán amigos, quiénes enemigos, cuál será tu bandera y tu himno, quién será tu dios y religión, cuales tus tradiciones, que preferencias tendrás, cuál será tu concepto del mundo en que habitas, qué es malo y qué es bueno, todo esto, por supuesto, sin ser cribado por tu mente, sin preguntarte, porque no lo sabes, qué de verdad hay en todo ello.
    De esta forma se pierden las almas para la causa humana, no es fácil despertar, son poquísimos, dados los muchos que somos en la actualidad, los que llegan a darse cuenta de lo insano del mundo, de la locura e incongruencia de las tendencias y hechos que observamos en todo el planeta.
    ¿Cómo llegar a comprender la magnitud de no pensar por uno mismo? Desbloquear tu mente es una de las tareas principales de cualquier humano, es una acción individual y personalísima, nadie tiene la fórmula, depositar esta responsabilidad, inherente al hombre, en cualquier otra entidad, es sólo una evasión, pero si evadimos la misma vida y la muerte, que es una misma cosa, ¿cómo hacer para realmente pensar por uno mismo?
    Recordemos que la mente y su pensamiento son y se deben al recuerdo, si nuestros recuerdos vienen dañados de fábrica, lógicamente los pensamientos que arroje serán igualmente defectuosos, es el juego de la mente. Así que, para generar una nueva forma de comprender, de establecer nuestro dominio real de lo que pensamos, es necesario deshacernos de lo que tenemos preestablecido y encontrar la fuente de nuestro ser que ahí está, oculta por toda la programación sobrepuesta de la que hemos sido objeto desde el momento en que nacemos.
    Esa fuente es de la que provenimos, es la mente sin idioma, la que nos conecta con todo lo que nos rodea y que se nos presenta como un débil impulso que nos indica que algo no está bien en nuestro entorno aunque creamos lo  contrario, en el fondo, sabemos que nos desviamos de la verdad, de la esencia. Todos los problemas, todos, son generados por la mente soberbia del hombre, por ese ego desmedido de creernos la quintaesencia de la creación tan sólo por saber que somos, que existimos, luego traicionamos a la mente universal y creamos cuentos como el de ser hijos privilegiados de un dios universal.
    Supón que naciste y te has criado en un pueblito corriente de los Alpes, por el lugar en el que naciste eres italiano, ¿qué idioma crees que hablarías?, ¿qué religión profesarías? ¿cómo verías al mundo? Supón ahora que naciste y te criaste cerca de otras montañas, digamos San Felipe, en Chile, con los Andes de fondo, tu visión del mundo sería muy diferente, tu idioma seguramente no sería el italiano, quizá la religión sería la misma pero lo más probable es que tus tradiciones y rasgos culturales serían diferentes, la concepción de tu vida tendría otros sentidos. El lugar en el que nacemos, las condiciones particulares de la sociedad en que nos desarrollamos, la educación que recibamos, la familia o no familia que nos ha tocado, todo eso, el entorno en general, nos modela y nos da la pauta para pensar y creer de cierta forma.
    El libre albedrío, esto es, el poder de elegir y tomar nuestras propias decisiones sólo existirá en el momento en que estemos plenamente conscientes del medio en el que nos desenvolvemos y al considerar que ese medio ambiente es uno de muchos, no el único. Es simplemente lo que estamos acostumbrados a ver y que no necesariamente es correcto o éticamente aceptable para el estándar humano común, implica cuestionarnos a nosotros mismos y lo que sucede en nuestro alrededor, como lo que mueve el pensamiento científico y a la ciencia en general: la duda; pero ésta no como una posición intransigente de negar todo por el hecho de pretender parecer intelectual, sino como el acicate del pensamiento  racional en su forma más pura que nos hace preguntarnos si lo que observamos es  posible y se acerca un poco más a la verdad.
    ¿Te das cuenta cómo actuamos? Seguimos tendencias sin saber por qué, preferimos depositar lo que nos gusta o no nos gusta en entidades externas, permitimos que piensen por nosotros, luego, la fuerza de la mayoría nos jala y nos secuestra, sin intentar concluir por nosotros mismos, si la idea es bastante estúpida o por el contrario, es una brillante y útil manifestación del ingenio humano.
    ¿Nunca te has reído de la forma en que vestían tus papás o tus abuelos en esas fotos familiares? ¿Te ha parecido ridículo? Espera a que tus propios hijos crezcan, ellos también se reirán de ti como lo hiciste tú antes, es cuestión de tiempo. ¿Qué tal que un atuendo, que se usó en el pasado, alguien en una ciudad de la moda decide sacudirlo, darle una abrillantada y sacarlo nuevamente a la  pasarela? Primero, se reirán de él, rechazo primario, luego, otros modistos lo elegirán (ese modelo antiguo) e incorporarán el estilo a sus colecciones, las chicas y chicos del jet set (“socialite” -mundano-, actores y actrices, etc.) lo empezarán a usar, una campaña de marketing y noticiarios comparsa se unen en un frente común y ¡ala! de pronto, el rejuvenecido estilo es aceptado por todos los fabricantes de ropa, pronto la gente lo va aceptando y todos ahora lo usan en sus vestimentas, ya no te ríes de ese estilo, ya no te causa gracia y lo usas también ¿qué pasó? ¿qué fue lo que te hizo cambiar de opinión y un atuendo que juraste nunca usar ahora es parte de tu vestuario?     Cosa contraria es cuando una persona común, un amigo o amiga, decide vestirse de cierta manera, ¡qué locura! es alguien raro, debería de pensármelo, quizá no me conviene su amistad. Esto que te cuento ahora, sucede en muchos ámbitos alrededor de tu vida, ya en etapas tempranas, en la niñez y aún antes, los síntomas del reflejo del ambiente y de los padres, si estos últimos existen, se manifiestan diversamente, el asedio a lo que es diferente es cruel y deshumanizado, de ahí el acoso (“bullying”) a ciertas personas en la escuela o en el centro de trabajo, se ataca lo diferente pero también lo que es débil y presenta un menor riesgo de que nos devuelva la agresión, ¿y cómo fue que los agresores aprendieron este comportamiento? ¿acaso, naces con él? Sólo con observar un poco, sólo un poco, el ambiente de casa del que proviene el agresor obtenemos algunas respuestas; en la adolescencia, etapa de confusión y movimientos hormonales importantes, los intentos de afirmación dentro del medio social son más que evidentes, uno de ellos, muy común, es colocar las ilusiones en un ideal público creado por los medios, como una cantante o actor, es interesante observar de qué manera los adolescentes emiten tales grados de energía por algo que en realidad no existe, colocan sus valores  y sus  pretensiones en lo que el medio, y luego sus congéneres, ese desdichado y eficaz concepto de grupo (al que si no sigues, estás fuera), dictan que es importante, ser famoso, popular y tener muchos seguidores es la meta, los sueños; ¿y qué dicen los padres de familia?, que es algo perfectamente natural, ellos pasaron por lo mismo, imitación tras imitación, a eso se llama perpetuar las tradiciones sin siquiera cuestionar su real valor humano. Pero así hemos sido ¿aún crees que piensas por ti mismo, de verdad?
    Es posible que el libro albedrío en realidad sea siempre una ilusión, algo que ningún humano sea capaz de alcanzar totalmente, quizá permanezcamos atados a fuerzas más allá de nuestra comprensión que nos sujetan a los límites que como seres humanos tenemos, pero ciertamente que nuestro carácter nos empuja, cuando nuestra racionalidad es suficientemente sana, a seguir indagando y explorando por los caminos que hoy nos parecen misteriosos. En algunos cientos de años más (si continuamos como especie) nos veremos como hoy vemos a nuestros antepasados, las aberraciones y desviaciones de los siglos anteriores  como las observamos en este momento, tendrán el mismo efecto mañana en nosotros y nos preguntaremos ¿cómo es que éramos tan irracionales y primitivos en el siglo XXI? ¿pero cómo pudimos creer lo que creíamos en esos tiempos? Qué ignorantes hemos sido, y lo que nos falta.

Continuará…



lunes, 7 de diciembre de 2015

CUADROS Abolengo

Abolengo.

by fonbòs

En un lugar manchado del que no me acuerdo o no quiero hacerlo, vivía un burgués gentil hombre, de esos, vestidos a la moda con traje de dos piezas y zapatos de punta a término rectangular, semejantes a mocasines de sultán sin llegar a ser botas tribaleras en su longitud, aunque las recordaba. Todo en él relumbraba, su andar de movimientos ensayados, despedía un aroma zalamero y festivo, un tanto arrogante, algo así como un político en campaña o frente a las cámaras o ante un auditorio. El tipo, en su papel de semidios, se paseaba ufano llevando del brazo a una dama de características semejantes en su vestir y uso de aditamentos, aunque dados los recursos propios de la mujer en la transformación, y sus diversas curvas, claro, elevaba la imagen a dimensiones celestiales, o al menos, eso creían todos aquellos que los veían al paso. El tipo no venía de abolengo, no, ni cómo llegar a pensar en eso, se había hecho a sí mismo en la refriega de la vida, de manera que la importancia la obtuvo en una especie de transacciones exitosas de no buen ver, acercándose a la ubre adecuada y arrebatando donde había y lo que había (pensándolo bien, así nace el abolengo). Aprendió la máxima: “si no lo hago yo, otro lo hará en mi lugar”, así que con un poco de astucia y desechado cualquier tipo de escrúpulo que le estorbara, la fue haciendo a ritmo constante. Ahora es respetable, cosa que trata de hacer creer y los otros tratan de parecer como que se lo creen, tal es el embrujo de la riqueza sin importar de dónde viene, el éxito de tener inflama y endulza engatusando a sus seguidores, o sea, a todos.

CUADROS Confesiones de fe


Confesiones de fe.

Politeísmo contemporáneo.

by fonbòs

Los hombres crearon a los dioses a su imagen y semejanza, los había para todas las experiencias que no podían explicar. El egipcio quiso unificar a todos los dioses en uno, el primer intento, duró bastante poco, el dios único y la ciudad para adorarlo murieron con él, los registros de su vida fueron borrados casi totalmente y permaneció oculto mucho tiempo. Luego, el pueblo elegido, tomó la corriente de unicidad y por milenios intentó establecerla entre todo su pueblo, hubo siempre muchos descarriados que se desviaban y adoraban a dioses extraños, pero el dios único de este pueblo era celoso y no quería competencia, por fin, los hombres triunfaron y la unicidad se estableció. La disidencia llegó y algunos decían ser poseedores de la verdad, dios hablaba al oído y más claramente a unos que a otros, la competencia fue eliminada pero las ideas pervivieron. Los gentiles se acogieron a la unicidad y  Roma vio la suya. El árabe tardó un poco más, finalmente, el dios único le habló muy cerquita al profeta y el pueblo adoptó sus enseñanzas a fuerza de estado, como en la Roma y como entre el pueblo elegido; el politeísmo, débil para controlar pueblos, fue muriendo pero no del todo y ahora lo llaman  sincretismo (sigue siendo una suerte de politeísmo pero disfrazado). Dada la ignorancia natural del hombre, éste necesita a algunos cerebros pensantes que le digan qué pensar y en qué creer, nada nuevo.
Hoy sigue habiendo varios dioses, depende el pueblo y origen. Aunque se dice que es el mismo (el unificado); por él, unos y otros se han destruido, se han perseguido, se han matado. Entre ellos mismos hay diferencias irreconciliables, las doctrinas crean distancias insalvables, y por ello, el hombre se subdivide en múltiples verdades, y todos tienen la razón última. Así que dependiendo tu doctrina, eres fiel aquí pero eres infiel allá, y viceversa. Quien diga que el politeísmo ha muerto, de verdad, no conoce a sus semejantes ni a este mundo.   

CUADROS El Cielo

El Cielo

by fonbòs

Un hombre elevaba una plegaria al cielo, al hacerlo sus ojos se postraban en las lejanas nubecillas de su arriba, en este caso, de su cabeza; el sujeto se encontraba en un pequeño pueblo situado muy cerca al norte de Monterrey. En ese mismo momento, al sur del continente, en Ushuaia, Tierra del Fuego, otro hombre también rezaba dirigiendo su invocación hacia el cielo, su cielo. Si la Tierra fuese plana, como se creyó durante milenios, el cielo de uno y otro estaría en la misma dirección pero como ahora todos sabemos, la Tierra no es plana, tiene una forma ligeramente ovoide, redonda y achatada por los polos. El arriba de cada uno de estos hombres no es el mismo, el arriba de uno es el abajo de otro, y viceversa. Conscientes de ello, un buen día, el de Ushuaia viaja al poblado del norte de Monterrey y el del norte de Monterrey lo hace a Ushuaia. Ahora ambos, cuando rezan, no dirigen su mirada por encima de sus cabezas sino hacia abajo en donde saben esta su cielo real. Otro hombre que vive en la línea del ecuador, se enteró de estos dos hombres, su rezo y creencia lo obligó a mirar hacia arriba, hacia abajo, hacia la izquierda y hacia la derecha, se dio cuenta de que el cielo, como la Tierra, también es redondo, pensó, si el cielo está en todas direcciones ¿dónde está el infierno? si el infierno está abajo, por lo tanto, el infierno está también arriba, el cielo y el infierno entonces, se anulan, su naturaleza es la misma, sólo cambia su grado. Desde ese momento, el hombre del Ecuador, reza con los ojos cerrados y algunos más le imitan.

martes, 17 de noviembre de 2015

CUADROS La muerte de la cordura

by fonbòs

 

La muerte de la cordura.

Yo la vi y era ella.



    Sangrando en la acera, yacía en una posición casi fetal, soñando en otro mundo que creyó era el que debía ser, el que le contaron, aún y cuando lo que veía se corría al rojo, se alejaba de ese ideal que siempre le repetían.
Bueno ¿y ahora qué? ahora nada, ahora la verdad, simplemente la verdad transformada y conveniente, y el universo continuó su expansión mientras todos los demás se pintaban la cara de colores traslúcidos; no oraron, no sabían cómo, mas lo dijeron como dicen ojalá o “bonjour” o cualquier otra expresión para salir del paso y estar en el mundo o pretenderlo, el suyo estaba oculto o era inexistente así que necesitaban el del otro; en la inmensidad, no fue nada. La cordura finalmente entregó sus zapatillas de cristal y decidió irse, tomó el primer asteroide que pasó y se fue lejos, no iba sola, en su huída se encontró con la mente, que todo lo confunde, iba con su compañera intrínseca y con la cual no es nada, la memoria; ambas cantaban algo así como un himno, imbuidas en ese excelso y siempre mal intencionado nacionalismo, se veían alegres con la misión cumplida, siglos de instrucción seguían dando sus frutos, no importa si éstos, por dentro, nacen impuros, nauseabundos, podridos, la posibilidad de elección se había dado, pero de qué forma, ya que su exterior era brillante, exquisito, bello ¿cómo ser indiferente? Los niños siguieron engañados, poseídos por aquello que no querían y no quieren ver, para qué complicarse, mejor sigo lo que los otros, es más cómodo, más fácil y sobre todo, mejor visto. Después de ver pasar a la mente y a la memoria, por fin, la cordura murió.



Noviembre 17, 2015.

sábado, 24 de octubre de 2015

Cambio de aceite


     A veces, los estímulos del medio permanecen calmos, de pronto y por supuesto, sin esperarlo, las actividades que antes eran casi predecibles, no lo son más y se agolpan nuevas todas juntas, al mismo tiempo, lo tupido oscila entre lo inesperado y lo enajenante, entender los mensajes toma su tiempo.

By fonbòs

    Ayer, mi mecánico de cabecera terminaba de dar su debido y profesional mantenimiento a mi vehículo oficial, el héroe de mil y una batallas en las calles y carreteras , tomando en cuenta a los cientos de conductores de este país, que es decir mucho dadas las desgraciadas circunstancias físicas de esas calles y carreteras e igualmente de las mentes, a veces totalmente inoperantes aunque siempre frenéticas y neuróticas, de los que conducen un automotor (el contrato social abruma siempre, y como se nos enseña desde pequeños que somos los seres más inteligentes del planeta, nos la creemos y damos por hecho que nuestra herencia biológica e instintiva es completamente dominada por nuestro sagaz y gran cerebro; no sé si reírme o ya de plano, carcajearme).

    Tenía que cambiar un billete para saldar el pago total del servicio  a domicilio del mecánico de cabecera del Corolla, por lo que le pedí a éste mismo, en este caso a Josué, que condujera el automóvil y a su vez, tratara de observar un ruido que escucho con frecuencia al frenar lentamente el vehículo, cosa que no sucedió durante el camino, ley de Murphy, claro. Nos dirigimos a una tienda de conveniencia que está inmediatamente al salir de la colonia en donde vivo, le pedí que se estacionara frente a ella, en los cajones de la tienda, mientras yo bajaba y compraba algo con el billete y así, poder cambiarlo y pagarle su total.

    Eran alrededor de las 8:30pm cuando yo ya estaba en el mostrador de la tienda, frente a la caja registradora, cuando de pronto mi buen amigo Josué entra al local, se detiene en la puerta a unos escasos metros de donde yo estaba, veo su cara de “algo pasó y no es muy bueno” y sin más, me suelta: “¡te chocaron tu carro!”, todos los que ahí nos encontrábamos, que no éramos pocos, en un lapso infinitesimal, concentramos la atención en sus palabras, el tiempo se detuvo, así como en las películas, me quedé un momento cavilando en lo que escuchaba y finalmente respondí: “ahí voy” haciéndole una seña para confirmar lo dicho y de manera tácita, que mientras me apoyara en el evento. Y es que aunque había llegado a la caja aún no había realizado la transacción, tenía en la mano el billete para pagar y cambiarlo, es en ese preciso momento en que Josué entró a avisarme del siniestro. Volteo hacia la señorita de la caja, sereno pero con síntoma de apuración, y le solicito el producto, pago, me entrega el cambio y salgo de inmediato a ver qué había sucedido.

    La escena era por demás aparatosa y bastante extraña. Un automóvil, en perfecto ángulo de 90 grados respecto al mío, de culo    contra el costado derecho de mi auto, pegadito a todo lo largo. Dije: ¡¿pero qué pasó aquí?! “Me eché para atrás y simplemente no lo vi, fue mi culpa” respondió un hombre que ahí estaba, de estatura un poco más baja que la mía, barbado, pelo corto y un tanto revuelto en su cabeza con la incipiente alopecia próxima y unos ojos pequeños y vivaces tras unos lentes. Traía su gafete colgado al frente, por lo que deduje que venía de su trabajo, listo para llegar a casa y como nosotros, se había detenido en el súper 7. En un principio noté su acento diferente, me pareció argentino en ese momento pero ya cuando lo escuché mejor, supe que era español.

    Miguel, el hombre que se echó en reversa y no vio mi Corolla estacionado con Josué dentro esperándome, ya había hablado a su ajustador del seguro, en ese instante me di cuenta de que yo había salido de casa sin mi cartera y sin mi móvil, si nomás iba a la esquina.  Josué me dio las llaves de su auto, que había dejado en mi casa mientras íbamos a cambiar el billete, caminé las tres cuadras a mi casa, tomé la cartera, mi móvil y el carro de Josué, regresé a la escena del crimen. Ya había llegado Daniel, el ajustador de la aseguradora de Miguel. Pagué a Josué lo pendiente y le di las gracias por el apoyo, yo sabía que tenía que irse, él aún tenía un trabajo por hacer y ya eran las 9:00pm.

    Para este tiempo, ya habíamos tomado algunas fotos, ya había reportado el caso a mi compañía aseguradora y esperaba al ajustador, Miguel movió su auto a un costado del mío mientras Daniel (su ajustador) continuaba llenando formularios. Cuando vi completamente a descubierto el lado derecho de mi automóvil, realmente sólo observé unos raspones, no aparecían hundimientos ni nada quebrado, el espejo retrovisor, alcanzado por el golpe, estaba también intacto, revisé subir y bajar el vidrio de la ventana, sin problema y sin ruidos extraños. Josué, que estaba dentro del auto cuando el golpe, me dijo que lo sintió fuerte, comprendí el gesto que traía al entrar a la tienda, un automóvil viniéndose en reversa directamente hacia ti y tú con el motor apagado, no es para menos. Miguel se disculpó también con él; el ibérico, un tipo amable y honrado por su proceder responsable.

    Por fin llegó mi ajustador, el Sr. Leonel. Siguió el papeleo, los dos ajustadores intercambiaron datos y finalmente, Leonel me extendió la orden de valuación de daños llamada: “Atención de servicio a nuestro asegurado”, la recibí y santas pascuas, esperaré a la próxima semana para la evaluación y reparación pertinente del daño, de acuerdo a lo que me indicó Leonel, mi ajustador. Al parecer, la fascia trasera del coche de Miguel, de marca Nissan, resultó dañada. Observé que traía un golpe profundo en la esquina izquierda de la fascia y que luego deduje que no había sido ocasionada por este incidente sino por uno anterior. En este percance, el hundimiento no hubiese sido posible dada la forma y localización del mismo, quizá ¿otro auto no visto? ¿una pared? ¿un poste? No lo sé, lo que sí es que a Miguel le van a cambiar la fascia completa de su auto y aquí no ha pasado nada.

    Entre todo este trajinar, tuve oportunidad de platicar un poco, entre intervalos interrumpidos, con Miguel. Resulta que Miguel es de Madrid, nacido ahí, cosa que dio pié a comentarle que precisamente alguien muy cercano a mi estaba allá desde hace cuatro años y que recién había terminado su grado de historia en la complutense; pues sí, a veces la geografía se achica. Me preguntó en que área de Madrid vive esa persona, no pude recordarlo aunque sí recordé que antes vivió en Majadahonda, me comentó que esa es una de las zonas más bonitas de Madrid, a saber.

    Supe que Miguel lleva seis años en este país, en México, que somos casi vecinos, vive muy cerca, en la misma colonia que yo pero en la parte de la calle ancha y contigua del lado sur de la colonia, se casó con una chica de estos confines y tienen una nena de tres años, que por cierto, le tocaba bañar hoy y tenía apuración por llegar a casa y llevar a cabo su labor de padre dedicado y responsable. Me contó que que al llegar a Monterrey, en los primeros meses aquí, le tocó presenciar y estar muy cerca de un narcotiroteo en la ciudad, por lo que acerté a comprender que ha mantenido su estancia aquí, seguramente por su nueva familia y compromisos adquiridos, quizá había quemado sus barcos y hacerse de uno nuevo requiere su tiempo, con la sartén tan caliente en esta región del mundo, se comprenden totalmente las ganas de emigrar o mejor dicho en este caso, de inmigrar. A pesar de esa zozobra, no lo ha hecho hasta ahora, inquirí que mantiene cierta esperanza de regresar a su terruño, quizá cuando su país empiece a levantar económicamente, por lo pronto y al parecer, aquí está con la familia que ha formado y eso es lo que importa. Lo que más le ha costado de su incursión a México, ha sido acostumbrarse a la comida de este lugar, todo tiene picante, dice. Lo cierto es que extraña su comida madrileña. Me cuenta que en Madrid, en la calle de Atocha, se encuentran todos los ingredientes para preparar una real comida mexicana. Le platiqué que leo a Pérez-Reverte por Internet en sus escritos semanales y que he seguido la serie del capitán Alatriste, hasta su penúltimo tomo, me dio gusto que lo reconociera o al menos me dijo que lo leía en la escuela, quizá haya sido así.

    Bueno, pues tuvo que ocurrir lo que ocurrió (sin grandes consecuencias, aclaro) en el estacionamiento de un Súper 7 de la zona metropolitana de Monterrey, en México, para conocernos un poco, al menos, he sabido que un madrileño civilizado vive muy cerca de donde yo lo hago, mientras que esa persona cercana a mi que menciono arriba, vive en Madrid actualmente, en donde Miguel solía hacerlo, por eso digo, mundo pequeño.

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23 de octubre de 2015.

lunes, 5 de octubre de 2015

El Dr. Ming

¿Será que el Ming sea algo así como el Pérez, González, López, Hernández, de por aquí? o ¿es posible que una roncha me hiciera conocer este nombre en directo?


Curiosidades sincrónicas o no.

By fonbòs.


    Acudí al médico para atenderme una protuberancia rojiza que había notado hacía unos días antes, en una parte de mi cuerpo, digamos, un tanto comprometida por aquello del caminar (arriba de la ingle). No es extraño que de vez en cuando nos pique un mosquito o un animalito del señor por aquí o por allá, esos seres diminutos que simplemente hacen lo suyo por sobrevivir o que un granito brote a un lado de la  nariz o detrás de la oreja o en algún lugar adecuado (para el granito, nunca para nosotros); nuestra epidermis protectora (y aislante) libra una lucha diaria y continua contra bacterias, hongos, microbios,  insectos, chanclazos, coscorrones, rasguños, cachetadas y muchas otras anomalías externas, que a unos más y a otros menos, nos vienen afectando en nuestro devenir. No sabía lo que era esa hinchazón que además encapsulaba algo de forma ovoidal por debajo de la piel, ni tampoco qué me la había provocado, pensé que probablemente era la picadura de un insecto y que se había infectado; ¡vamos sistema inmunológico, a ello!

    El médico determinó, en su observación, que no era nada de lo que me imaginaba. Finalmente era un folículo piloso que creció chueco y se internó en parte de la piel en lugar de salir victorioso al aire, y eso era la causa de la infección. Menudo pelo rebelde. En ocasiones esto es común en áreas en donde nos rasuramos o nos depilamos, los pelillos se entierran y causan infecciones; confieso que no se me da lo metrosexual y no uso bikini, jamás me he rasurado por esas áreas así que definitivamente, fue un vello travieso, sin duda (¡dije: sin duda!).

    Salí de ahí con mi receta y un poco más de conocimiento. Durante la consulta intercambié algunas palabras con el médico, no fue un gran intercambio ya que el Dr. mantuvo su tono adusto todo el tiempo, digamos, un tono  típicamente profesional médico-paciente, involucrado con el caso pero no así con la persona. Dentro de todo, me cayó bien, es muy probable que lo haya inhibido un poco con toda la batería de cuestionamientos con la que me desenvolví, quitándole  quizá, algo de solemnidad a este tipo de encuentros con la medicina, que son serios caramba, pero qué quieren, es así y así es.

    Un minuto Antes de salir del consultorio, leí la receta impresa y me di cuenta de que el médico se apellidaba Ming, a lo que le pregunté directamente ¿usted tiene ascendencia china?, mirándome a los ojos, observé, en los de él, cierto orgullo que intentó disimular, me respondió con un sí, lacónico y punto final imaginario pero perceptible. Fin de la consulta. Insisto, me cayó bien, algo observé en él que me hizo sentir cómodo, nunca lo sentí cortante, ni molesto ni nada negativo, simplemente cumplía con su trabajo, bien y a su manera. De esas personas que se comunican por otros medios que el simple lenguaje, ya ven que la mayor parte de la comunicación no es oral como muchos creen.

    Me hubiera gustado platicarle al Dr. Ming mi experiencia con la medicina  alópata en el país de sus ancestros (por el lado del Ming, claro), cuando estando en Guangzhou (Cantón) hace un tiempo, tuve que acudir al auxilio médico, creo que hubiese sido interesante, quizá un buen motivo de conversación; le preguntaría de qué parte de ese país es originario el Ming que llegó a México, de qué forma llegó ¿vendría huyendo de la revolución cultural de Mao? ¿de la guerra con Japón? ¿llegaría con la Nao de Manila por Acapulco?  ¿conservarían algunas costumbres en la familia como el calendario chino? ¿sabrá hablar algo de mandarín o de cantonés -o alguna de las 292 lenguas vivas actuales de China- o perdió su familia el idioma para ganar otro aquí? ¿Sabrá que lleva en el apellido el nombre de una de las más grandes dinastías de China? En este caso, la dinastía Ming, del pueblo de los Han y que sustituyó a la mongol de los Yuan. Me quedaré con estas dudas por lo pronto, quizá haya ocasión más adelante, si es que se disipa la nube de Lacedemonia o se dé el lugar adecuado y la circunstancia propicia.

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Escobedo, N.L.
01 de Octubre de 2015.